El 11-S y los recuerdos destello

¿Recuerdas qué hacías o dónde estabas cuando te enteraste de la noticia de los atentados del 11-S? Hay muchísimas probabilidades de que tu respuesta sea sí. Desde luego muchas más que si te hubieran preguntado por el 11 de septiembre de cualquier otro año de tu vida. La noticia del 11-S pudo pillarte desayunando o conduciendo de camino al trabajo y es muy posible que puedas recordar detalles de aquel momento con una nitidez pasmosa. Pero, ¿por qué sucede así?

En 1977 los investigadores Brown y Kulik publicaron un artículo titulado ‘Flashbulb memories’, lo que se ha traducido como ‘recuerdos destello’, en el que explicaban cómo un grupo de personas que participaron en un experimento tenía un recuerdo muy claro de las circunstancias en las que estaban cuando se enteraron del asesinato del presidente J. F. Kennedy. Desde entonces han sido muchos los trabajos de investigación que se han realizado sobre este fenómeno facilitador de la memoria declarativa, centrándose en el recuerdo de acontecimientos como el sucedido el 23-F (golpe de estado en España), el intento de asesinato del presidente Reagan o el triste 11-S (atentado contra las Torres Gemelas en Nueva York).

Según los expertos, los ‘recuerdos destello’ siempre han de ser sobre acontecimientos que cumplen dos características: el factor sorpresa y el factor impacto emocional. En España, el profesor José María Ruiz-Vargas ha dedicado varios trabajos al análisis de este tipo de recuerdos. En uno de los primeros artículos al respecto (1993) sobre el 23-F y sobre el 20-N (muerte del general Franco), Vargas concluyó que para que un ‘recuerdo destello’ sea codificado es necesario que haya una gran elaboración y distintividad de la noticia y su contexto, algo que se conseguiría dedicando muchos recursos de atención en los casos en que el acontecimiento posee esas cualidades importantes, la sorpresa y el impacto emocional causado sobre el individuo.

A nivel cerebral, una de las estructuras necesarias para la creación de ‘recuerdos destello’ es la amígdala. Esta pequeña parte de nuestro cerebro con forma de almendra forma parte del sistema límbico, dedicado al procesamiento de las emociones. La amígdala se ha relacionado con los recuerdos que tienen una carga emocional asociada. De hecho existen estudios con pacientes que tienen lesiones en esta estructura que tienen alterada la capacidad para crear recuerdos emocionales.

Recientemente se ha publicado un nuevo trabajo (Applied Cognitive Psychology, 2014) en el que se define otro poco este bonito fenómeno de la memoria. Amanda Kraha y su equipo han analizado el recuerdo de un acontecimiento que se valoró como positivo para muchos norteamericanos: la muerte de Osama bin Laden. Los resultados de ese experimento mostraron que los ‘recuerdos destello’ no se crearon para un acontecimiento supuestamente positivo. Este resultado lo toman los autores como un dato a favor de la hipótesis de la existencia de un mecanismo especial para la creación de estos recuerdos. No obstante no todos los investigadores opinan igual. El otro punto de vista más aceptado argumenta que los ‘flashbulb memories’ no son más que un producto de los mecanismos tradicionales de la memoria. Una posible explicación de los resultados encontrados por el grupo de Kraha, desde un punto de vista evolutivo, podría ser la necesidad de que el acontecimiento en cuestión supusiera, de alguna forma, una amenaza para la propia supervivencia, con lo que llevaría una carga emocional mucho mayor.

Una de las ideas importantes a señalar es el hecho de que dotar de valor emocional a lo que aprendemos facilitará su posterior recuerdo. Así que, ¿por qué no reírse y sorprenderse cuando se practican actividades nuevas? Prueba a hacerlo con los juegos cerebrales de Unobrain y seguro que guardarás buen recuerdo de ellos.

 

Imagen: Dani_vr (Flickr)