5 claves para conseguir el éxito profesional gracias a la inteligencia emocional

La psicología moderna y la gestión de los recursos humanos han puesto sobre la mesa cientos de estudios sobre las relaciones laborales y la forma en la que los trabajadores desarrollan sus competencias para alcanzar el éxito profesional.

Lo cierto es que entre todos estos análisis, los pilares de la denominada inteligencia emocional han sido algunos de los más destacados por todos los expertos. Esta inteligencia se ha definido desde la década de los 90 como el conjunto de capacidades y habilidades no cognitivas que influyen a la hora de conseguir el éxito al afrontar retos pero implicando las emociones. Es decir, un paso más allá del puro razonamiento.

Muchas empresas (grandes y pequeñas) han comenzado a considerar que el éxito profesional no depende exclusivamente de las capacidades intelectuales y que las habilidades emocionales son además el detalle que puede diferenciar al buen trabajador del profesional con talento. De hecho, grandes referentes tecnológicos aseguran que en sus procesos de selección el curriculum es cada vez menos importante frente a la experiencia o las habilidades que pueda demostrar el futuro trabajador.

Estas son algunas de las habilidades propias de la inteligencia emocional que repercuten directamente en el éxito profesional:

1.      

Comunicación más efectiva

Aplicar la inteligencia emocional a las relaciones laborales permite que los directivos puedan dirigirse más directamente a los trabajadores. Es decir, la comunicación es más efectiva al utilizar mensajes más claros y más personales. La despersonalización de los mandatos se asocia a sistemas muy jerarquizados donde la información se toma solo como un mandato y no como una recomendación o un aprendizaje. Esta comunicación más efectiva tiene que ser sobre todo más patente en momentos de estrés o en situaciones de crisis, momentos cruciales en los que el personal debe entender los mensajes que la compañía tiene que transmitir.

2.      

Satisfacción personal y automotivación

Tanto el trabajador como el directivo que aplican en su día a día las habilidades propias de la inteligencia emocional consiguen una mayor satisfacción personal. Aplicar las emociones al trabajo diario consigue que el mero empleo se convierta en una profesión y el empleado en un profesional. Gracias a esta evolución la automotivación hace que el éxito sea más fácil de conseguir y, a la vez, sea más satisfactorio alcanzar las metas fijadas.

3.      

Empatía

La empatía se ha convertido en el concepto que viene a revolucionar las relaciones interpersonales del siglo XXI en plena ola tecnológica. Ponerse en el lugar del otro es ahora más importante que nunca al buscar perfiles cada vez más interdisciplinares capaces de llevar a cabo varias funciones y varios proyectos al mismo tiempo. El buen empleador tiene que tener en cuenta las capacidades de cada uno de los empleados para saber cómo manejar los tiempos, las recompensas e, incluso, las reprimendas. Ya no es eficaz una empresa que no tenga en cuenta sus recursos reales sin ponerse en la piel de sus trabajadores.

4.      

Gestión del cambio y adaptabilidad

La mayoría de los sectores de la economía están en plena revolución para adaptarse a la evolución técnica y los cambios en los modelos de negocio: Internet, economía colaborativa o las redes sociales han conseguido que todas las empresas hayan tenido que adaptarse. Por ello, es necesario que los líderes y sus empleados sean capaces de tener habilidades tanto profesionales como personales para saber gestionar bien estos cambios. Una economía que está en constante evolución, necesita perfiles que estén informados, formados y sobre todo puedan conseguir adelantarse a las necesidades de sus mercados. La curiosidad, la necesidad contante por mejorar y la involucración en los proyectos son esenciales.

5.      

Liderazgo

Los nuevos líderes tienen que tener en cuenta todas las anteriores habilidades para ser capaces de dirigir equipos eficientes. Tanto grandes como pequeñas empresas evolucionan hacia jerarquías más horizontales donde los mandos intermedios tienen gran presencia y se involucran de una forma más tangencial en toda la compañía. Por ese motivo es primordial que los nuevos líderes del siglo XXI apliquen sus habilidades emocionales para gestionar a equipos cada vez más heterogéneos, con habilidades cambiantes y retos cada vez más diversificados. La gestión de recursos humanos del año 2017 no puede basarse en preceptos del siglo XX ya que los cambios constantes de todos los mercados han llevado a los trabajadores a transformarse en colaboradores de su empresa. Es decir, su involucración es mucho mayor pero a cambio necesitan otro tipo relación laboral.