5 consejos para que cumplas tus propósitos para el nuevo año

Bueno, pues llega ese momento del año. Después de unos días de excesos, nos ponemos serios con nosotros mismos. El año que viene va a ser distinto, nos decimos.  El año que viene vamos a cambiar de vida. El año que viene vamos a adelgazar 10 kilos, aprender chino, acudir diariamente al gimnasio, dejar de fumar… Grandes propósitos que en su mayoría se convertirán en fracasos antes de que llegue la primavera.

Y es que no es tan fácil construir buenos hábitos nuevos, y mucho menos acabar con malos hábitos asentados. Para empezar porque nuestro cerebro de mamífero interpreta el mal hábito como una herramienta de supervivencia. Así, supongamos que utilizamos el tabaco en un entorno social como una manera de aliviar el estrés. El estrés va asociado a una amenaza, una amenaza que tradicionalmente ha sido una amenaza para la supervivencia física del individuo. Algo, un predador, tal vez, amenaza con acabar con nosotros. Es más probable resistir ese ataque si estamos en compañía de otros individuos de nuestra especie, y más si compartimos elementos sociales comunes como fumarse un cigarrillo. Y si es con una copa en la mano, mejor.

O sea, que para cumplir con nuestras resoluciones de año nuevo tenemos que combatir las querencias de nuestro propio cerebro. Construir redes neuronales contra el instinto de supervivencia. Complicada tarea. La buena noticia es que, una vez construidas esas redes, el refuerzo es mucho más fácil. Un mes de sufrimiento y el resto del año para recoger la recompensa. Pero si hay que sufrir, hagámoslo de manera inteligente.

He aquí 5 consejos para conseguir sobrevivir a ese invierno en el que perecen tantas buenas intenciones.

1. A los enemigos es más fácil derrotarlos de uno en uno.

Convertirte de la noche a la mañana en ese ser ideal con el que fantaseas es una receta para el fracaso. Empieza centrándote en un hábito que quieras cambiar, un solo hábito, y empléate a fondo en hacerlo. Verás como no hay refuerzo más efectivo que un primer éxito.

2. Antes de correr hay que aprender a andar.

Procura que ese primer hábito sea el más fácilmente abordable. Por ejemplo, dejar de fumar viene después de cambiar la composición de tu desayuno. O, arrimando el ascua a la sardina de Unobrain, entrenar tu cerebro durante 10 minutos al día viene antes de matricularse en la carrera de filosofía.

3. Mejor en compañía.

Somos gregarios, para bien y para mal. Si la socialización a menudo impide romper con hábitos nocivos, también puede usarse para reforzar la construcción de hábitos positivos. Es más fácil comer sano si el resto de comensales también lo hace; es más fácil salir a correr con amigos; es más fácil poner el cerebro a trabajar si pueden compararse los progresos con los de alguien cercano.

4. Los objetivos, por escrito

Y concretos. Nada de “hacer ejercicio”. Más bien “salir a correr a las 8 de la mañana durante 30 minutos tres días a la semana”. No dejes huecos para el autoengaño.

5. Repite, repite, y prémiate.

Construir un hábito es establecer conexiones neuronales. Cuanto más actives esas conexiones, más fácil serán las activaciones futuras. Por eso construir un hábito es más difícil que mantenerlo. Proponte un número determinado de repeticiones (idealmente entre 45 y 60), y coloca una zanahoria al final del camino. Llegar hasta ahí, cumplir con el número de repeticiones y disfrutar del premio es sólo la mitad del camino, pero verás que la otra mitad, la de mantener el logro conseguido, es coser y cantar.

En fin, desde Unobrain te deseamos éxito en la tarea de conseguir tu mejor versión en este año que entra.  Y esperamos que nos dejes ayudarte.

¡Feliz 2014, amigas y amigos de Unobrain!