Los 7 pecados de la memoria

Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia: una lista de vicios morales, concupiscibles o irascibles, armada por san Gregorio Magno y bien conocida por todo aquel que haya sido expuesto mínimamente a los principios de la moral cristiana. 

Hoy no parece particularmente brillante eso de armar una lista de pecados. ¡Como si su recuerdo fuese a evitar su comisión! Pero resulta que hace 1500 años los principios de la moralidad cristiana no estaban del todo asentados, de ahí la idea del bueno de Gregorio, que no hacía sino refinar listas anteriores.

Una buena parte de la labor de los que hacemos Unobrain es evangelizar, transmitir en congresos, mesas redondas, artículos en revistas o en entradas de este modesto blog, un mensaje de esperanza cerebral: tú puedes hacer algo por mejorar el estado de tu cerebro, y eso es fundamental para una vida plena hoy y para combatir la degeneración cerebral mañana.

Vale, no es el mensaje cristiano de la salvación eterna, pero no deja de ser importante. Por eso simpatizamos con otros evangelistas cerebrales como  Daniel Schacter, profesor de Psicología en Harvard, y autor de Los siete pecados de la memoria: Cómo olvida y recuerda la mente. Schacter es a la memoria lo que Gregorio Magno fue a la virtud moral. En su muy recomendable libro, enumera y describe los vicios memorísticos básicos. Estos son:

1. Transcurso

El tiempo borra la memoria como el viento las huellas en la arena. Si queremos recordar, impregnemos lo que tiene que ser recordado de relevancia, pues sólo lo relevante resistirá el paso del tiempo.

2. Falta de atención

No saber dónde se han puesto las llaves tal vez no tenga que ver con no recordar, sino con no haber procesado en su momento dónde se dejaron. Por eso, una buena memoria forzosamente tiene que ir de la mano de una atención en forma, algo cada día más difícil en este mundo en el que un millón de estímulos compite por atrapar nuestra volátil atención.

3. Bloqueo

A menudo, el peor enemigo de un recuerdo es otro recuerdo, ése que actúa como interferencia dejándonos lo que buscamos “en la punta de la lengua”.

4. Atribución equivocada

A veces somos capaces de recuperar la información correcta, pero la atribuimos a la fuente equivocada. Esta es la razón de que, por ejemplo, una frase célebre acabe teniendo una multitud de supuestos padres.

5. Sugestibilidad

Al recordar, recreamos, y al recrear, incorporamos elementos que puede que no estuviesen en la experiencia original, sino que han sido añadidos a posteriori. Así, si a uno le da por recordar a su madre en el momento más agradable de su día, mientras degusta una magdalena, tal vez acabe incorporando la magdalena al recuerdo  (con permiso de Proust).  

6. Sesgo

Parecido a la sugestibilidad. En este caso, es la globalidad la que afecta a recuerdos parciales. Es el sesgo el que hace que quien se siente más feliz hoy recuerda un ayer más feliz que el de quien hoy se siente desgraciado. Un pecado fácilmente convertible en virtud. Siempre podemos colorear las grises fotos del pasado con el pincel de un presente pleno.

7. Persistencia

La asociación de un recuerdo a un impacto emocional fuerte puede causar el recuerdo no deseado de esa experiencia. Fobias y estrés post-traumático están emparentados con este pecado capital.

Estos son los siete pecados capitales que deberíamos evitar para mantener nuestra memoria a punto. ¿Cómo? Pues, entre otras medidas, con las virtudes cardinales de Unobrain:

Entrenamiento cognitivo

Control del estrés

Dieta neuronutritiva

Ejercicio aeróbico

¡Ánimo, pues! A practicar la virtud en Unobrain (*) y evitar el pecado. No nos pronunciamos sobre tu alma, pero tu cerebro seguro que te lo agradecerá.

(*) Puedes practicar la virtud en ANDROID | APPLE | WEB