Alzhéimer, palabras que no se encuentran y aislamiento social

Meagan Farrell y otros investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York han descrito cómo los problemas de vocabulario que presentan muchos enfermos de alzhéimer se relacionan con el aislamiento social en el que se sumergen algunos de ellos.

Su estudio, publicado hace unos meses en The Journal of the American Geriatrics Society (2014), contó con la colaboración de 236 personas con diagnóstico de enfermedad de alzhéimer leve a moderada a los que se preguntó si tenían problemas en encontrar las palabras cuando conversaban, y también la frecuencia con la que solían realizar actividades de ocio de tipo social. Además de esa valoración subjetiva, se evaluaron sus capacidades de denominación de objetos (decir el nombre de imágenes de objetos) y de fluidez verbal (como por ejemplo decir palabras que comiencen por una determinada letra o que pertenezcan a una categoría concreta), así como también se tomaron medidas de depresión, dependencia, estado cognitivo, educación, etc.

Aproximadamente la mitad de las personas se quejaron de que con frecuencia les costaba encontrar las palabras, algo que se relacionó con un peor resultado en las pruebas de fluidez verbal y con una menor frecuencia de actividades de ocio de carácter social.

Los autores del estudio concluyeron que cuando las personas con enfermedad de alzhéimer son conscientes de sus fallos y problemas para acceder al vocabulario, es más probable que se involucren menos en actividades sociales. De forma importante, llaman la atención sobre una posible consecuencia de esta tendencia al aislamiento, y es que no pasar tiempo con otros individuos y no comunicarse con ellos podría ser una forma de empeorar el síntoma inicial de mal acceso a las palabras. Todo ello se convierte así en un nuevo problema, pues al aislarse socialmente el enfermo, puede producirse una sobrecarga mayor en el cuidador principal, que tampoco puede relacionarse con normalidad, distraerse y descargar parte de su estrés cotidiano.

Trabajar el vocabulario y mantener activa nuestra vida social son dos formas de estimular nuestros cerebros que, además, pueden ser divertidas. No esperes más y ponte manos a la obra para cuidarte.