Amor y serotonina…cuestión de sexos

Suele decirse que enamorarse es cuestión de ‘química’ y desde luego parece que algo de razón hay en ello. Así lo demostraron, al menos en parte, Sandra J. E. Langeslag y sus colaboradores en un trabajo publicado en 2012 en Journal of Psychophysiology. En el artículo explican que cuando uno se enamora tiende a pensar reiterativamente en su ser amado, en esa persona por la que bebemos los vientos, y ello parece guardar relación con los niveles de serotonina en nuestro organismo. La serotonina es un neurotransmisor que ha demostrado ser relevante en aspectos como la memoria y el estado de ánimo.

Pues bien, el objetivo del experimento realizado por Langeslag y su equipo fue averiguar si los niveles de esta sustancia química que está en nuestros cuerpos son diferentes entre personas enamoradas y no enamoradas. Además, pretendieron analizar si esos niveles de serotonina se relacionaban con los pensamientos obsesivos sobre el ser amado y comparar si todo ello se comporta de igual forma o distinta entre hombres y mujeres.

Para estudiar todas esas cosas contaron con la colaboración de 20 personas enamoradas y 20 no enamoradas en ese momento. La mitad de cada grupo eran mujeres y la otra mitad hombres. Todos ellos completaron una serie de cuestionarios y se tomaron muestras de los niveles de serotonina en plasma y suero.

Los resultados son interesantes y son un hallazgo más de los que permiten conocer cómo funciona el ser humano. Por un lado, las mujeres enamoradas mostraron mayores niveles de serotonina que las que no estaban enamoradas. Sin embargo, y de forma curiosa, este patrón era el contrario en el caso de los hombres. En este sentido, los autores comentan que no es un resultado sorprendente puesto que de forma natural ya se han descrito diferencias sexuales en cuanto a los niveles de serotonina se refiere. Nosotros ya os contamos en otro artículo que se han encontrado también otro tipo de diferencias entre hombres y mujeres a nivel cerebral.

Un segundo dato mostró que las personas enamoradas dedicaban un tiempo elevado a pensar sobre el ser amado, en torno al 65% del tiempo total que permanecían despiertos. Además, en el caso de las mujeres, se observó una relación positiva entre los niveles de serotonina en suero y el grado de pensamiento obsesivo sobre su persona amada. Esto es, cuanta más intensidad y tiempo dedicado a pensar en su pareja, mayores niveles del neurotransmisor se encontraron.

Los autores concluyen que parece que la serotonina juega un papel importante en lo que llamamos ‘amor romántico’, aunque a primera vista es diferente entre hombres y mujeres. También nos adelantan que existen otros neurotransmisores que podrían participar en el amor romántico y que podrían guardar relación con procesos mentales como la atención. Está claro que queda mucho por saber, pero aunque lo veamos aquí desde un punto de vista experimental, el amor no deja de ser un fenómeno complejo y maravilloso.