¿Aprender idiomas? Mejor con películas sin sexo ni violencia

Una forma habitual de aprender nuevos idiomas es a través de las películas en versión original. De esta forma se nos habitúa el oído y desde luego si son subtituladas nos pueden ayudar a ampliar el vocabulario también. Pero a la luz de una investigación reciente, parece que no todo el monte es orégano, y que en esta práctica no todas las películas favorezcan igual el aprendizaje de una segunda lengua.

El estudio en cuestión, ha sido realizado por Robert B. Lull, de la Universidad Estatal de Ohio en Estados Unidos, y otros dos colaboradores. En dos experimentos diferentes han intentado averiguar de qué forma visualizar escenas de sexo o de violencia puede afectar a los procesos de consolidación y recuperación de nueva información en la memoria, concretamente al rendimiento en una tarea de aprendizaje de un idioma extranjero.

En el primer experimento participaron un total de 70 personas y en el segundo otras 76, todas de origen turco. A todos se les pidió que realizaran un ejercicio de aprendizaje de un idioma diferente al suyo materno. En el experimento 1 la tarea era de Inglés, y en el experimento 2 de Español. Después, y de forma aleatoria, se les asignó a uno de dos grupos: el grupo experimental, que visualizó un vídeo con contenido sexual y violento, o el grupo control, que vio otro vídeo pero sin escenas de ese tipo. Después se realizaron dos test sobre lo aprendido al inicio, uno inmediatamente después de ver los vídeos, y otro una semana después.

Los resultados de estos experimentos, publicados recientemente en la revista Journal of Experimental Social Psychology (2015), muestran que ver escenas de sexo y violencia afecta negativamente al recuerdo de información lingüística. El grupo experimental (que visualizó las escenas violentas y sexuales) rindió peor en las tareas sobre un idioma extranjero tanto inmediatamente después como a la semana de su aprendizaje. Según los autores, parece que estos individuos asignan recursos de atención a dichas escenas y esto hace que codifiquen peor la información nueva a aprender y que la recuperen peor de la memoria.

No es que ahora no podamos ver este tipo de películas en versión original, ¡por supuesto que sí!, pero seamos conscientes de que si nos  funcionan menos de lo que nos gustaría, ahora podemos conjeturar con más idea las razones por las que puede estar sucediendo. El conocimiento es poder, está claro.