El arte de Arcimboldo y tu cerebro

Hoy día la tecnología se emplea en ciencia para muchas cosas, incluso para el arte. Los grandes avances que se han desarrollado en los últimos años en términos de neuroimagen nos permiten analizar aspectos muy diversos del cerebro, tanto de su estructura como de la forma en que se comporta cuando realiza una tarea concreta. Uno de esos estudios se realizó por Maddalena Boccia, de la Sapienza University de Roma y otros cuantos colaboradores. El objetivo del estudio, nada menos que comprender como el contexto estético de una obra artística contribuye a la organización de las percepciones ambiguas, utilizando para ello imágenes de resonancia magnética funcional y los retratos de Arcimboldo, característicos por su ambigüedad.

Arcimboldo - Unobrain

En el estudio participaron 20 personas sanas (11 hombres y 9 mujeres), sin experiencia artística según se medía con un cuestionario sobre arte. Entre las imágenes que se mostraban a los participantes se incluían pinturas de Arcimboldo, que están compuestas por diferentes elementos como frutas, libros o flores, y donde pueden percibirse rostros siempre que los espectadores puedan hacer ese cambio de la percepción de los objetos a las caras, esto es, un procesamiento de las partes al todo. Además, también se incluían otros retratos renacentistas no ambiguos, fotos de personas reales (como estímulos no artísticos) y fotos de caras ‘escondidas’ que aparecían como pixeladas, con lo que estas últimas sí incluían ese grado de ambigüedad partes-todo tan propio de las pinturas de Arcimboldo. Se realizaron dos tareas: en una se pedía que realizaran un juicio estético explícito, mientras que en otra se les pedía que realizaran una tarea de clasificación como ‘obra de arte’ o ‘no obra de arte’.

Los resultados se publicaron en la revista Behavioral Brain Research (2015) y aportan algo de conocimiento sobre cómo nuestro cerebro procesa el arte, al menos en cuanto a obras ambiguas se refiere. Los datos mostraron como un área del cerebro llamada giro fusiforme contribuye de forma especial a la experiencia estética de las obras artísticas abstractas como los retratos de Arcimboldo. Concretamente, el giro fusiforme se activaba de forma más intensa ante las pinturas ambiguas que generaban una experiencia estética negativa en los espectadores. Además, encontraron una relación entre las tareas y la ambigüedad en la zona del lóbulo parietal superior derecho, esto es, como si el estado mental interactuara con las características perceptivas en esa área del cerebro.

Como concluyen los autores, parece que los resultados sugieren que la experiencia artística se relaciona con las cualidades perceptivas de los estímulos (imágenes en este caso) y lo hace en el lóbulo parietal superior derecho, y además ello apoyaría la idea de que en la apreciación estética que tiene lugar en el arte participan procesos tanto top-down o de orientación de la atención hacia la estimulación como bottom-up o de facilitación perceptiva.

Conocer más sobre cómo procesamos el arte es interesante y no tiene por qué hacer la experiencia menos bella. Aprovecha si tienes tiempo para ver algún museo ya que, además de disfrutarlo, parece que tu cerebro estará bastante ocupado con la experiencia. Es una forma más de llevar tu cerebro al gym.