Borrachera adolescente: ¿cómo va el cerebro al día siguiente?

Llamamos consumo intensivo de alcohol (del  inglés ‘heavy episodic drinking’) al hecho de beber grandes cantidades de alcohol en forma de atracones, generalmente por las noches, durante el fin de semana y con los amigos. En Europa los criterios más aceptados para hablar de esta práctica son el consumo de 5 o más bebidas alcohólicas en una sola ‘sesión’ o al menos tres veces en los últimos 30 días.

Aunque hace años que esta tendencia se viene observando entre los jóvenes, recientemente se ha convertido en foco de estudios científicos con la intención de analizar sobre sus efectos en el cerebro, particularmente el de los adolescentes. Si beber alcohol de esta forma puede tener efectos graves en el cerebro adulto, es probable que aún lo sean más en un cerebro que aún no está totalmente desarrollado.

Uno de esos estudios lo encontramos en el Journal of The International Neuropsychological Society (2014). Se trata de un trabajo realizado por Jennifer Winward y otros investigadores de San Diego, California (EEUU). Un total de 39 jóvenes de entre 16 y 18 años con historia de atracones de alcohol participaron en el estudio y fueron comparados con otro grupo de adolescentes no bebedores equiparados en funcionamiento mental y escolar previo al abuso de alcohol. Todos los participantes se sometieron a una evaluación neuropsicológica con distintos test cognitivos  en intervalos de dos semanas durante un período de 4 semanas de abstinencia controlada.

Los análisis estadísticos mostraron que los adolescentes ‘bebedores’ puntuaban menos en pruebas de memoria prospectiva, cambio cognitivo, inhibición, memoria verbal, capacidad visoconstructiva y lenguaje. Este peor rendimiento no se normalizaba totalmente  después de 4 semanas, equiparándose sólo en algunas tareas con los participantes del grupo control ‘no bebedor’.

Los autores llaman la atención sobre la importancia de estos hallazgos de cara a prevenir el abuso o dependencia del alcohol y daños irreparables en el cerebro joven, con sus correspondientes secuelas a nivel cognitivo.