El Brain Fitness, bendición para empleados y empleadores

Tal vez sea culpa nuestra. Tal vez los que estamos involucrados en proyectos que tratan de cimentar el Brain Fitness como hábito de vida entre la población incidimos demasiado en ciertos segmentos de población. Tal vez nuestro énfasis, el de Unobrain aquí y el de los demás fuera, en el aspecto preventivo (objetivo: mitigar los efectos futuros de un alzhéimer o una arterioesclerosis, por ejemplo) o en el del combate contra ese envejecimiento cerebral que ya empieza a notarse en los 40 oscurece otros aspectos interesantes del Brain Fitness. En el entorno laboral, por ejemplo.

A estas alturas, debería resultar bastante evidente el beneficio personal para el trabajador de la práctica del Brain Fitness; para el trabajador o para el empresario como individuo. Véase, por ejemplo, el entusiasmo del empresario que ve como el entrenamiento en tareas concretas ligadas a ejercicios de entrenamiento cerebral, como la de recordar nombres y caras, y asociar unos a otras, redunda en una mejora de su desempeño en el área de recursos humanos y de desarrollo de negocio. Sin embargo, más allá, ¿en qué medida beneficia el Brain Fitness a la empresa?

Hay numerosas y muy documentadas experiencias de implantación de programas de Brain Fitness en la empresa. Un caso clásico es el de la aseguradora Nationwide. Esta empresa, que ya contaba con un programa de bienestar físico para sus empleados, añadió My Brain Solutions, un programa de entrenamiento cognitivo y control del estrés online con ejercicios diseñados en forma de juegos. ¿El resultado? Aquellos empleados que se acogieron al programa, es decir, que entrenaban de manera moderada pero regular, mejoraron no sólo su competencia cognitiva. También se observaron mejoras importantes en terrenos como las habilidades sociales (8% de media), la resistencia emocional (9%) o la visión positiva de la vida (5%). Pero, una vez más, ¿y la empresa? ¿Cómo se benefició directamente la empresa? Pues bien, este mismo grupo de empleados incrementó su productividad en un 8% de media y redujo su absentismo laboral en un 7%. Una clara situación win-win, que dirían los anglosajones.

Con resultados como los mencionados, no es raro que el Brain Fitness esté empezando en los países en la vanguardia del sector a resultar un elemento importante con el que complementar los programas de wellness de los empleados. Una tendencia ésta que acabará arraigando en el mundo hispanohablante. En Unobrain ya estamos listos.