El calor nos hace perder la atención

En verano la subida de las temperaturas puede ser extrema. El calor intenso es un factor que puede provocar estrés y también puede tener efectos a nivel cerebral. Para profundizar un poco más en este tema, encontramos un reciente artículo publicado en Behavioural Brain Research (2015). En dicho trabajo se explica un experimento realizado por Shaowen Qian y otros investigadores del Jinan Military General Hospital en China.

En el estudio participaron un total de veinte personas. Todas ellas realizaron una tarea de atención sostenida (de vigilancia psicomotora) de 20 minutos de duración mientras se les realizaba una prueba de neuroimagen para medir su flujo sanguíneo cerebral en reposo. La actividad se realizaba después de pasar por dos condiciones térmicas diferentes. Primero por una condición en la que la temperatura ambiental era normal (25ºC durante una hora) y otra de alta temperatura (50ºC durante otra hora).

Los resultados son importantes y aportan novedad sobre cómo la exposición a altas temperaturas puede afectar a nuestras capacidades mentales. Los autores encontraron que tras permanecer en la condición de temperatura alta, los participantes mostraron mayores valores de fatiga subjetiva además de aumentar los tiempos de reacción según avanzaba la tarea de atención sostenida y de cometer más errores durante la misma.

Además, los análisis de la actividad cerebral mostraron que, tras la exposición al calor, el flujo sanguíneo cerebral aumentó de forma significativa en estructuras como el tálamo, mientras que disminuyó en áreas como la corteza cingulada anterior y posterior y la corteza prefrontal medial. De forma importante, destacan que ese menor flujo sanguíneo cerebral en reposo consecuente a la exposición al calor en las áreas prefrontales y su conexión con las parietales del cerebro, se relacionó con un tiempo de reacción mayor. Según los autores, esa mayor lentitud podría ser  el indicador de los mayores problemas en la tarea de atención y los mayores niveles de fatiga.

Sea como sea, parece que estar sometido a temperaturas extremas y no durante demasiado tiempo podría ser un factor a tener en cuenta cuando hablamos de rendimiento cognitivo. Mantenerse hidratado y fresco podría ser mucho más importante de lo que se creía no sólo a nivel físico sino también mental. Recuerda: no pases demasiado calor y aprovecha para entrenar tu mente también en verano.