Cambios cerebrales explican la fatiga mental en la esclerosis múltiple

La fatiga mental es un síntoma frecuente e importante en las personas que sufren esclerosis múltiple, en muchos casos incluso en fases muy tempranas. A pesar de ello, se sabe aún poco sobre los fenómenos neurales que pueden explicar este síntoma.

Con el objetivo de averiguar un poco más sobre esta cuestión, un grupo de investigadores del University Medical Center of the Johannes Gutenberf-University Mainz, en Alemania, ha realizado un estudio utilizando resonancia magnética y test cognitivos en un grupo de 78 pacientes con esclerosis múltiple de reciente diagnóstico. Los pacientes se distribuyeron en dos subgrupos. El primer subgrupo presentaba quejas de fatiga mental importante, mientras que el segundo no presentaba ese síntoma. Además se contó con otro grupo de participantes completamente sanos como grupo de control.

Los resultados, publicados recientemente en la revista científica European Radiology (2016), mostraron que el cerebro de los pacientes con esclerosis múltiple y fatiga mental es diferente del de aquellos que no presentan la fatiga. Concretamente encontraron cambios en el tálamo, en relación con una menor anisotropía fraccional y mayores valores medios de difusividad. Por otro lado, no se observaron más lesiones cerebrales en este grupo ni tampoco una distribución de las mismas diferente, ni tampoco un peor rendimiento cognitivo en función de los resultados en los test aplicados. Lo que sí se encontró, sí fueron más quejas subjetivas de peor rendimiento, esto es, los pacientes con fatiga mental consideraron que poseían niveles mayores de alteraciones cognitivas que el grupo sin fatiga mental.

La pregunta que nos surge es cómo explicar un buen rendimiento en las pruebas de funciones mentales en presencia de esos cambios cerebrales. Los autores aluden a mecanismos de compensación iniciales, que en un momento temprano pueden ajustar el funcionamiento mental pero que suponen a su vez un aumento de la fatiga mental.

Otra cuestión a plantearse es cómo evolucionarán estos pacientes y hasta cuándo serán capaces sus cerebros de compensar esas alteraciones. Nuevas investigaciones nos irán descubriendo las respuestas, pero una buena idea podría ser la de mantener un adecuado hábito de ejercicio mental que aumente nuestros recursos cognitivos. Poco a poco la ciencia responderá a estas y otras cuestiones tan importantes para los afectados de esclerosis múltiple.