Los cambios hormonales afectan la cognición en hombres mayores

Durante el proceso de envejecimiento se producen cambios a diferentes niveles del organismo. Uno de esos cambios asociados a la edad son las alteraciones en los niveles de distintas hormonas. Otra cuestión menos clara es aquella que se plantea si esos cambios hormonales se relacionan de alguna forma (y cómo, si así es) con el funcionamiento cognitivo y el estado de ánimo de las personas mayores, y por tanto afectan de alguna manera a su calidad de vida.

Para responder a esas cuestiones, Teresa Costa, de la Universidad de Minho en Portugal, y un equipo de investigadores realizaron un estudio que fue publicado a finales de 2014 en la revista Biological Psychology. En su trabajo participaron 120 personas mayores de 51 años y de ambos sexos. Se tomaron medidas de los niveles hormonales de testosterona, estradiol, hormona estimulante de los folículos, hormona luteinizante, sulfato de dehidroepiandrosterona (una hormona esteroide producida en las glándulas suprarrenales que se relaciona con la formación del vello púbico y axilar) y prolactina. Además, se realizaron evaluaciones de su memoria, sus funciones ejecutivas, el estado anímico y el bienestar.

¿Qué mostraron los resultados?

Bien, en el caso de los hombres se observó que los niveles de prolactina más altos se asociaron con peor rendimiento cognitivo y mayores niveles de depresión, y lo mismo se observó cuando los niveles de estradiol eran más bajos. Por otra parte, los niveles altos de sulfato de dehidroespiandrosterona se asociaron con mejores funciones ejecutivas y mejor memoria.

Según los autores, sus hallazgos indican que hay que prestar atención a otras hormonas más allá de las más habituales como el estradiol o la testosterona, especialmente en hombres dado que parecen tener influencia sobre la cognición y el estado anímico. Es curioso que, además, el estado nutricional se relacionara positivamente con los niveles de prolactina y negativamente con los de sulfato de dehidroespiandrosterona. Así parece que la alimentación podría jugar un papel relevante en la regulación hormonal e indirectamente en las funciones mentales y emocionales de las personas mayores.

Cuidar la alimentación es una forma de cuidar el cerebro, pero no olvidemos que no es la única: controla el estrés, practica ejercicio físico y entrena tu mente… protege tu cerebro.