La primavera, tu cerebro altera

Hay quien dice que el amor es sólo cuestión de ‘química’. Con la llegada de la primavera, es posible que muchos de nosotros suframos ese síndrome tan bien descrito por Lope de Vega: "desmayarse, atreverse, estar furioso, áspero, tierno, liberal, esquivo, alentado, mortal, difunto, vivo".

En otras palabras, estar enamorado. Comenzar a sentir una fuerte atracción (física y mental) por una persona es común en estos días primaverales. No en vano existe un proverbio en castellano que dice que “la primavera, la sangre altera”. Pero dado que el amor es en realidad una cascada de complejas reacciones químicas, podríamos decir también que es nuestro cerebro el que más cambia en el enamoramiento.

La perspectiva neurobiológica del amor es, sin duda, compleja. Un estudio realizado por el equipo de G.J. Ter Horst en la revista Neuroscience muestra los cambios hormonales que se producen cuando estamos enamorados, y que en mayor o menor medida, también afectan a nuestro cerebro. Dos hormonas destacan en este proceso: la oxitocina y la vasopresina.

Oxitocina - Unobrain

Ambas se producen en el hipotálamo (en el núcleo paraventricular y en el núcleo supraóptico, respectivamente), uniéndose al torrente sanguíneo a través de la glándula pituitaria. La ciencia considera que estas dos hormonas actúan como neuropéptidos, es decir, trabajan como pequeñas moléculas en diferentes regiones del cerebro, especialmente en aquellas relacionadas con el sistema de la dopamina, más conocido como nuestro sistema de recompensa. 

Por este motivo, enamorarse es un proceso satisfactorio. El incremento de la oxitocina a nivel cerebral permite que elijamos a esa persona como 'única' y 'fundamental' en nuestra vida. Cuando la primavera llega con el amor bajo el brazo, nos parece increíble haber podido vivir antes sin nuestra pareja al lado. Las reacciones químicas inducidas por la oxitocina no hacen sino reafirmar nuestra elección sentimental.

Pero la oxitocina no sólo juega un papel fundamental en el fortalecimiento de la atracción inicial por 'esa' persona. Descubierta en 1953 por el bioquímico Vincent du Vigneaud, la también conocida como ‘molécula del amor’ es en realidad un péptido corto, formado por tan sólo nueve aminoácidos.

Su estructura simple no impide que tenga una importancia fundamental en biología. Vigneaud - UnobrainDe hecho, su descubridor recibiría en 1955 el Premio Nobel de Química por el “aislamiento, la identificación estructural y la síntesis de la oxitocina”. Además de su papel en el enamoramiento, la oxitocina también ha jugado un rol imprescindible en medicina, al ser utilizada como fármaco para inducir las contracciones uterinas, con el objetivo de favorecer el parto.

Recientes investigaciones también han tratado de desentrañar la importancia de la oxitocina en la memoria. Y es que si este pequeño péptido actúa como neuromodulador en nuestro cerebro, ¿por qué no iba a tener otros efectos sobre nuestra mente, además del propio proceso de enamorarnos?

Por ejemplo, el equipo de S. Wagner estudió si la oxitocina tendría algo que ver con la conocida como memoria social. Y sus conclusiones en la revista Biological Psychiatry revelaron que la molécula del amor también influye en el reconocimiento de individuos de la misma especie, una capacidad fundamental en nuestras habilidades sociales.

No ha sido la única investigación que ha mostrado el importante papel que jugaría este neuropéptido en la modulación de nuestro comportamiento. Diversos trabajos realizados en modelos animales también determinaron que la administración de oxitocina por vía intranasal podría provocar ciertos cambios en el cerebro de estos seres vivos, regulando aspectos como la ansiedad, la fidelidad o la confianza.

Aunque todavía se necesitan más estudios que confirmen las evidencias sobre la importancia de la oxitocina en procesos tan importantes como nuestra memoria, lo cierto es que este neuropéptido no sólo altera nuestro cerebro cuando estamos enamorados.

Es probable que el amor también induzca ciertos cambios en nuestro comportamiento a través de esta pequeña molécula. Reforzar nuestra memoria podría ser una de las ventajas de enamorarnos, como también podemos hacer utilizando Unobrain. Parafraseando a Lope de Vega: "quien lo probó lo sabe".

Imágenes | ZEISS Microscopy (Flickr), Edgar181 (Wikimedia), Nobel Prize Foundation