Cerebros matutinos y vespertinos… ¿cómo es el tuyo?

Seguro que entre tu familia y amigos los hay que prefieren madrugar porque dicen que rinden mejor por las mañanas, y también están aquellos que parecen concentrarse mejor por la noche. Estos tipos de perfiles se denominan ‘cronotipos’. Lo interesante es que entre ellos parecen existir difererencias que van más allá de la hora a la que les gusta levantarse.

Según un interesante trabajo realizado por Jessica Rosenberg y su equipo, y publicado en NeuroImage (2013), los humanos podemos clasificarnos en cronotipos diferentes:

Cronotipo ‘temprano’: se levantan pronto por la mañana y les cuesta trasnochar

Cronotipo ‘tardío’: se acuestan tarde y les resulta difícil madrugar

Otros estudios han descrito diferencias no sólo en el perfil de comportamiento,  sino también a nivel de funciones cognitivas, expresión genética, sistema endocrino y estilo de vida entre los matutinos y los vespertinos. Sin embargo, el trabajo de Jessica y cols. es importante y novedoso porque han utilizado imágenes de tensor de difusión para analizar la arquitectura de la sustancia blanca cerebral de ambos grupos. La sustancia blanca cerebral es muy importante para el adecuado funcionamiento del cerebro, siendo la que conecta unas áreas con otras, unas neuronas con otras.

En el experimento participaron personas que se caracterizaban por un patrón propio del cronotipo ‘temprano’ junto a otro grupo de personas que cumplían las características del cronotipo ‘tardío’. Se evaluaron aspectos como los hábitos, la calidad del sueño y sus alteraciones, y el estado de ánimo.

En primer lugar hay que decir que los grupos tenían una edad similar y que no hubo diferencias significativas entre ellos en la calidad de sueño percibida. No obstante, el grupo de ‘cronotipo tardío’ se caracterizó por presentar una especie de ‘jet lag crónico’ al que se asociaron aspectos como fumar más, beber más alcohol y tener una mayor vulnerabilidad a la depresión.

Según los resultados de las pruebas de neuroimagen, el grupo cronotipo ‘tardío’ mostraba valores más bajos de anisotropía fraccional en la sustancia blanca localizada en el cíngulo anterior y el lóbulo frontal. Además, otras diferencias se hallaron también en áreas temporales y del cuerpo calloso.

Se sabe que la sustancia blanca es relevante para ciertos procesos cognitivos como la atención y se la ha relacionado con la velocidad de procesamiento de información. En este sentido, una de las limitaciones del estudio es el no haber utilizado pruebas neuropsicológicas que permitan relacionar los cambios en la sustancia blanca cerebral con el rendimiento en test que miden este tipo de funciones. Y de forma interesante cabría preguntarse si, por otra parte, estas diferencias podrían cambiarse o compensarse con programas de entrenamiento específicos dirigidos a mejorar el rendimiento cognitivo.