¿Cómo aprenden a hablar los bebés?

La comunicación es una pieza fundamental de las relaciones entre humanos. Hablar y entender lo que otros nos dicen es clave para poder interactuar socialmente. El lenguaje nos hace únicos como especie, y las investigaciones más recientes apuntan a que su origen data de hace 50.000 años.

No hay duda de que el lenguaje constituye un motor fundamental de la evolución de nuestro cerebro. Como explican las científicas Mª Jesús Paredes y Carmen Varo, la necesidad de comunicarnos mediante un 'sistema simbólico' ha hecho que nuestras mentes mejoren y se adapten a esa necesidad. No son pocos los cambios acumulados durante millones de años. Entre otros, podemos destacar:

a) La expansión de los sistemas prefrontales, fundamentales en el lenguaje.

b) Las modificaciones de los circuitos neuronales, que nos han permitido articular el habla (utilizando sonidos no innatos, cambiándolos y produciéndolos rápidamente).

c) La implicación del cerebelo, que juega un papel importante en el trabajo mental de automatización.  

¿Cómo se origina el lenguaje? Para responder a esta pregunta, la investigación en neurociencias ha estudiado desde hace años el comportamiento de los bebés en sus primeros meses de vida. Evaluando su conducta y aprendizaje, podremos conocer un poco más los cambios que ocurren en el cerebro, y así entender cómo pasamos de emitir los primeros 'balbuceos' a mantener conversaciones en la etapa adulta.

Conversación - Unobrain

Una investigación realizada por científicos del Instituto para el Aprendizaje y las Ciencias Cerebrales de la Universidad de Washington, publicada en la revista PNAS, estudió el cerebro de bebés de 7 a 11 meses de edad. Su objetivo era determinar cómo su mente es capaz de prepararse y desarrollar unos determinados mecanismos cerebrales con los que formar palabras, mucho tiempo antes de que estos niños aprendan a hablar.

Un artículo anterior publicado en Neuron había logrado identificar que los bebés de siete meses eran capaces de activar determinadas zonas en el cerebro para reconocer voces. Esta habilidad no era posible a los cuatro meses, por lo que nuestra mente necesita de un determinado tiempo para aprender antes de empezar a hablar.

En la investigación publicada ahora, los científicos norteamericanos se preguntaban por los 'trucos' que emplea el cerebro para pasar de emitir sencillos balbuceos (a los pocos meses de edad) a pronunciar sus primeras palabras (algo que ocurre una vez cumplido el primer año). 

MEG - Unobrain

Para ello emplearon una técnica conocida como magnetoencefalografía, que permite registrar de manera no invasiva la actividad funcional cerebral. Gracias a este método, los investigadores vieron cómo se activaban unas determinadas regiones de la mente de los bebés: el giro temporal superior (que presenta una función auditiva), el área de Broca (involucrada en el habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión) y el cerebelo. 

Según este estudio, existe un punto de inflexión cuando nuestra mente trabaja para aprender a hablar. Y es que a los ocho meses, los bebés pasan de discernir los sonidos propios de lenguas diferentes a centrarse sólo en aquellos que les son más familiares. En otras palabras, a partir de esta edad el cerebro de los niños se focaliza sólo en la que luego será su lengua materna

En resumen, aprender a hablar es un trabajo muy costoso para nuestra mente, que necesita mucho tiempo para procesar la información y activar las regiones más importantes para el lenguaje. Como explicaba la investigadora Patricia Kuhl a la Agencia SINC, "el cerebro se prepara para hablar mucho antes de que los bebés digan su primera palabra". Por este motivo, hablar con los niños pequeños, aun cuando no sepan más que emitir simples balbuceos, resulta fundamental para su mente, y el posterior desarrollo de la comunicación verbal.

Imágenes | Logesdo (Pixabay), Dimitris Papazimouris (Flickr)

Algunos juegos de Unobrain para entrenar funciones ejecutivas y lenguaje:

- Palabra de Zombi

- Palabras Escondidas