Cómo cantar ópera puede cambiar tu cerebro

Hemos escrito ya sobre los cerebros de otros colectivos como el de los músicos profesionales o los taxistas, y la conclusión siempre es la misma: cuando una persona es experta en algo, su cerebro se modifica debido a la práctica repetida y gracias a esa cualidad del cerebro llamada ‘neuroplasticidad’. Esos cambios pueden darse a nivel de la estructura del cerebro cuando lo que cambia es el tamaño o la forma de las estructuras que componen nuestro cerebro, o también a nivel funcional, cuando lo que se modifica es la forma en que las estructuras funcionan cuando realizan las tareas, en la actividad cerebral.

Ahora le toca el turno a los cantantes de ópera. En un curioso estudio publicado en la revista científica Cerebral Cortex (2010) se practicó una resonancia magnética funcional a cada uno de los 49 participantes. Entre ellos se encontraban 10 cantantes profesionales, 21 estudiantes de canto y 18 estudiantes de medicina a los que se pedía que cantaran en voz alta 6 frases de la popular aria italiana Caro mio ben, que fue escogida por su fácil memorización y ajuste con la temporalización de la técnica de neuroimagen.

Los datos mostraron que el entrenamiento en habilidades vocales y de canto se acompañaba de cambios en ciertas áreas cerebrales, específicamente las zonas de la corteza somatosensorial primaria donde se representan los órganos articuladores, que para los legos en la materia son la mandíbula, la lengua, los dientes, el paladar, los labios y la laringe (o glotis).

Además, a diferencia de los demás participantes, los cantantes profesionales de ópera mostraban una activación en la corteza sensoriomotora primaria derecha, así como del lóbulo parietal inferior y de la corteza prefrontal dorsolateral en ambos lados del cerebro. Y los cambios también se observaron en otras estructuras que están por debajo de la corteza cerebral, concretamente en los ganglios basales, el tálamo y el cerebelo.

En conjunto parece que la práctica repetida y el entrenamiento en las habilidades vocales  necesarias para el canto a nivel profesional hacen que se modifiquen aquellas áreas cerebrales implicadas en el control motor cinestésico y la guía sensoriomotora, además de algunas zonas relacionadas con la memoria motora implícita.

Es otro hallazgo a favor de la capacidad de conseguir un cerebro mejor a través del entrenamiento… ¿aún necesitas más argumentos para practicar el ejercicio cerebral?

 

Imagen: Kathleen Tyler Conklin (Flickr)