¿Cómo funciona el cerebro de los emprendedores?

Pues de entrada parecería posible que de forma diferente y así parece haberlo demostrado un estudio publicado a finales de 2013 en Neuroscience & Neuroeconomics.  Cuando pensamos en un emprendedor, puede que visualicemos a alguien optimista, un poco arriesgado, pero al mismo tiempo una persona que es capaz de concentrarse, de ser creativo, mentalmente muy flexible y con una gran capacidad de resolver problemas y planificarse. Pues veamos qué dice la ciencia.

En el estudio participaron 25 emprendedores, entendidos como  aquellos que habían montado empresas o negocios para explotar oportunidades, y otro grupo de 25 participantes que no lo habían hecho (no emprendedores). En primer lugar se les aplicó el Inventario de Temperamento y Carácter-Revisado para valorar características de personalidad como la ‘búsqueda de novedad’ (excitabilidad exploratoria, impulsividad, extravagancia…), la ‘evitación del daño’ (optimismo, miedo a lo desconocido, timidez…), la ‘dependencia de la recompensa’ (apego, dependencia, sentimentalidad…), la ‘persistencia’ (ambición, perfeccionismo, afán…) y la ‘autodirección’ (responsabilidad, inventiva…). Después se les realizó un estudio de potenciales evento-relacionados (electroencefalografía) durante la realización de una tarea tipo Stroop. En el ejercicio, se presentaban nombres de colores escritos en colores no congruentes con ellos, por ejemplo la palabra ‘rojo’ escrita en color verde. Los participantes debían responder sí o no el estímulo presentado en la pantalla era la palabra ‘azul’ o cualquier otra palabra escrita en color azul.

Los resultados mostraron que el grupo de emprendedores puntuaba significativamente más alto que el grupo control en la dimensión ‘búsqueda de novedad’, y en los subfactores  ‘excitabilidad exploratoria’, ‘impulsividad’, ‘afán’ y ‘responsabilidad’, además de puntuaciones más bajas en ‘optimismo’.

En la tarea tipo Stroop, considerada por los autores como una toma de decisiones en una actividad ambigua y poco familiar, los emprendedores fueron más rápidos a la hora de decidir y por tanto responder, tal como demostraron los menores tiempos de reacción y la menor amplitud de un componente negativo  a los 200 milisegundos aproximadamente o N200. Según los autores, esto podría estar relacionado con una mejor atención selectiva visual, selección de respuestas y control ejecutivo, lo que quizá podría permitirles resolver conflictos de forma rápida y exitosa. De forma relevante, señalan que el proceso de atención selectiva es un aspecto del funcionamiento mental que puede servirse de un aprendizaje previo, no dejándolo exclusivamente al servicio de la herencia genética. También hubo diferencias significativas en otro componente negativo, a los 450 milisegundos o N450, que mostró una latencia más prolongada en el grupo de emprendedores, y que los autores interpretan como la necesidad de un tiempo mayor para completar el proceso total de decisión, como si estuviesen evaluando las decisiones, monitorizándolas.

Entonces… el emprendedor, ¿nace o se hace? Desde la ciencia no podríamos responder aún a esa cuestión. Parece que los emprendedores se diferencian de la población general en ciertas variables, pero como mínimo algunas de ellas, como la atención, la velocidad de procesamiento o el control ejecutivo, pueden entrenarse. En Unobrain te lo ponemos fácil, ¿a qué esperas para probarlo?