¿Cómo se pasa de una pre-demencia a una demencia?

Esta debe ser una de las preguntas que más veces se hacen los expertos en deterioro cognitivo y en envejecimiento. La pérdida patológica de capacidades mentales supone una  carga social y personal en muchos sentidos y desde luego ocasiona mucho sufrimiento a pacientes y familiares. Será por ello por lo que multitud de científicos investigan a contrarreloj intentando adelantarse lo más posible al debut de la demencia.

El doctor Renske Hamel, del Maastricht University Medial Centre, y varios investigadores de otros cuatro centros, han publicado recientemente los hallazgos de uno de sus estudios. El objetivo principal fue investigar el curso del deterioro cognitivo de un amplio grupo de personas sanas que acudieron a una clínica de memoria. Así, con el tiempo, pudieron analizar con más detalle qué características tenían aquellos usuarios que evolucionaban hacia una demencia y compararlas con aquellos otros que permanecían cognitivamente sanos y estables en el tiempo.

En su estudio obtuvieron datos de 819 personas a las que realizaron un seguimiento bien hasta que sufrieron demencia o bien por un máximo de 10 años. A lo largo de todo ese tiempo fueron realizando evaluaciones de la memoria episódica, las funciones ejecutivas, la fluidez verbal y la velocidad de procesamiento de la información, y finalmente pudieron comparar los diferentes perfiles de funcionamiento mental de aquellos que desarrollaban una demencia y aquellos que no.

Los resultados, publicados recientemente en Psychological Medicine (2015), mostraron que el perfil cognitivo permitía diferenciar a los grupos hasta siete años antes de que la demencia se instaurase. En este caso, los fallos en la memoria episódica, esto es, en la capacidad de aprender y recordar información nueva y reciente en la memoria, eran ya significativos en el grupo de personas que siete años después serían diagnosticadas de una demencia. Otros cambios significativos fueron los hallados en la fluidez verbal (decir palabras con una letra concreta o de una categoría específica como animales) y en las funciones ejecutivas (por ejemplo tareas de planificación o flexibilidad mental) que permitieron diferenciar a los grupos hasta tres años antes del diagnóstico de demencia.

Adelantarse en lo posible a un diagnóstico es útil para comenzar el tratamiento lo antes posible y permitir que el avance de la enfermedad sea más lento o incluso que no tenga lugar. No obstante, insistiremos siempre en lo recomendable que es proteger el cerebro a lo largo de la vida con hábitos saludables como el ejercicio físico y la estimulación de las capacidades mentales. No lo dejes para más adelante, ponte manos a la obra para cuidar ya tu cerebro.