Así reconoce nuestro cerebro las emociones de los demás

En nuestro día a día, resulta fundamental empatizar con las personas con las que nos vamos encontrando. Saber si alguien está alegre cuando le miramos a la cara puede resultar sencillo, pero no debemos ignorar los signos que muestran que una persona está enfadada o triste por nosotros. Sólo así somos capaces de interactuar y comprender las emociones de los demás, algo básico en una sociedad como en la que vivimos. Es difícil, sin embargo, entender qué mecanismos utiliza la mente para discenir los cambios de humor de las personas. 

Desde que recibimos los primeros estímulos visuales y los procesamos en el cerebro, hasta que conseguimos comprender el estado de ánimo de los demás, pasan apenas milisegundos. ¿Qué conexiones nerviosas actúan en el cerebro para ser capaces de diferenciar y reconocer las emociones de los demás? La neurociencia ha tratado de investigar en los últimos años las regiones implicadas en esta discriminación de los estados de ánimo de nuestros interlocutores. ¿Existirán grupos de células nerviosas que trabajen de manera específica en este reconocimiento?

Cerebro - Unobrain

Los científicos habían logrado hasta el momento determinar que la amígdala, término con el que conocemos al "grupo de neuronas situadas en las profundidades de los lóbulos temporales", tenía mucho que decir en la discriminación de las emociones de los demás. La información que nuestro cerebro procesa para comprender si alguien muestra cara de alegría, tristeza, enfado o miedo ha mostrado la importancia de las células nerviosas de esta zona cerebral. 

En algunos pacientes que presentaban un daño en la región de la amígdala, se había observado hace tiempo que eran incapaces de determinar de manera correcta si la otra persona que veían mostraba cara de miedo. Esta emoción no es la única que procesa la amígdala. La principal duda que tienen los científicos trata de establecer si reconocer emociones depende de nuestro juicio subjetivo o del reconocimiento visual de determinados estímulos. Es decir, si sabemos si una persona tiene un estado de ánimo u otro según lo que veamos en su cara, o bien si a partir de unos determinados rasgos, podemos procesar y codificar los datos para determinar dicha emoción.

Emociones - Unobrain

Un estudio realizado por científicos del California Institute of Technology, y publicado en la revista PNAS, sugiere que las neuronas de la amígdala no son capaces de procesar de manera directa la información que recibimos a través de la vista. En otras palabras, nuestro cerebro no puede determinar si alguien está contento, triste o enfadado a través de los signos de su cara, sino que debemos emitir una percepción subjetiva (acertada o equivocada) a partir de los datos que tenemos.

A pesar de que la investigación sobre el reconocimiento facial de emociones había estudiado con profundidad el comportamiento de primates, este trabajo aborda inicialmente el procesamiento de la información que recibe el cerebro de los seres humanos. Para ello, los científicos de California recopilaron la actividad eléctrica de 210 neuronas, gracias a los electrodos implantados en siete pacientes, estableciendo por primera vez cómo reconocemos las emociones de los demás.

Las conclusiones publicadas en PNAS demuestran que entender cómo se siente nuestro interlocutor no es precisamente una tarea sencilla para nuestro cerebro. Juzgar un estado de ánimo es mucho más que diferenciar determinados ciertos signos en su rostro, sino que nuestra percepción individual puede variar de unas personas a otras. La empatía de cada uno, y la comprensión de las emociones de los demás, podrían depender de estos juicios completamente subjetivos que parece tener que llevar a cabo nuestra mente.

Imágenes | Ryan McGuire (Pixabay), Doug (Flickr)

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