El dibujo de un reloj para diagnosticar enfermedades

La ciencia avanza que es una barbaridad y, especialmente en el campo de las Neurociencias el avance ha sido espectacular en los últimos 20 años. El desarrollo de nuevas tecnologías ha tenido mucho que ver en este fuerte desarrollo de disciplinas orientadas a conocer mejor el funcionamiento del cerebro, y por supuesto, de las enfermedades que le afectan. Entre ellas las enfermedades degenerativas como el alzhéimer ocupan un lugar muy especial, por el envejecimiento de la población y porque no sólo se trata de vivir más años sino de hacerlo con una calidad de vida aceptable.

En estos términos, encontramos recientemente un artículo publicado en un diario español en referencia a un nuevo logro científico del Instituto del Laboratorio para la Inteligencia Artificial y Ciencias Computacionales del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). En el artículo explican cómo los científicos del MIT han desarrollado un programa informático capaz de analizar de forma precisa y objetiva una prueba comúnmente utilizada para evaluar los procesos mentales de muchas personas con sospecha de alteración cognitiva.

Se trata del Test del Reloj, en la que se pide al paciente que dibuje un reloj, con sus números y marcando una hora en cuestión, para después pasar a realizar una copia de otro reloj que se le presenta como modelo. Es un test breve que se utiliza como medida de capacidades de planificación y capacidad visoconstructiva entre otros aspectos. Como muchas pruebas de este tipo, su corrección y valoración tiene un componente subjetivo que depende del profesional que lo aplica. La intención de estos investigadores ha sido la de eliminar ese componente utilizando un bolígrafo digital. Este instrumento permite recoger información sobre tiempos, trazos y otros parámetros que son difíciles de evaluar por el ojo humano y que hacen que esta prueba reduzca su fiabilidad.

Tras recoger los datos de un amplio número de pacientes, el equipo científico en cuestión desarrolló un programa que valora de forma más rápida y precisa la ejecución de las tareas por las personas, lo que ha permitido a su vez afinar en el diagnóstico más temprano de enfermedades como el alzhéimer o el párkinson.

El artículo concluye diciendo que esta prueba permite diagnosticar mejor ciertas patologías y automatizar procesos de evaluación que pueden ser aburridos o poco eficientes cuando se llevan a cabo por personas y no por ordenadores.  En este punto, parece importante señalar que las nuevas tecnologías son muy bienvenidas pero han de ser bien entendidas. Todas estas herramientas son una ayuda magnífica para los profesionales, pero en ningún caso un test por ordenador sustituye a un médico o un psicólogo. Hay otros muchos aspectos de la realidad que se le escapan a la tecnología. Los avances a este nivel son estupendos si se tiene claro que son herramientas que facilitan el trabajo de los profesionales, pero sin correr el riesgo de entender que se pueden realizar diagnósticos de patologías tan graves como una enfermedad de Alzheimer a través de un solo test breve, de la misma manera que no se llevan a cabo a través de una resonancia o una analítica.

Bienvenidos, no obstante, todos aquellos avances en el diagnóstico de la enfermedad y en su tratamiento, que es de lo que finalmente se trata: vivir más y vivir bien.