Un dispositivo para restaurar la memoria

Quien no haya oído hablar de DARPA no está a lo que tiene que estar. DARPA es un acrónimo que corresponde a Defense Advanced Research Projects Agency (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa), o sea, la agencia estadounidense responsable de dar empujones periódicos a tecnologías enfocadas en el uso militar. Y no está en lo que tiene que estar porque mucho de lo que impulsa DARPA acaba teniendo un efecto importante para nosotros, pobres civiles.  ¿Un ejemplo? Los satélites de comunicación. ¿Otro? Internet, heredera de la célebre Arpanet.

Todo esto viene a cuento porque además de en drones o exoesqueletos, DARPA tiene interés en un campo que nos pilla relativamente cerca. Hablamos de las capacidades cerebrales, particularmente de la posibilidad no ya de preservar la memoria, sino de restaurarla.

Recientemente, DARPA ha otorgado una subvención de $ 2,5 millones al Lawrence Livermore National Laboratory, en California, con el objetivo de crear un dispositivo neural implantable. Este dispositivo tendría la capacidad de grabar y estimular las neuronas dentro del cerebro para ayudar al objetivo casi mágico de restaurar la memoria. Lo hará mediante dos cadenas de electrodos implantados en regiones asociadas con la memoria (corteza entorrinal, hipocampo), que se comunicarán con un elemento externo que se llevará alrededor de la oreja y será capaz de grabar la actividad recogida por los electrodos y de transmitir lo grabado, actuando de puente en el caso de que nos enfrentemos a tejidos dañados que impidan el proceso natural de formación y recuperación de recuerdos.

DARPA está particularmente interesado en aplicar esta investigación a pacientes aquejados de pérdida de memoria asociada a traumatismos craneoencefálicos, una condición que ha afectado a más de 270.000 soldados en los últimos 15 años. Detrás, civiles con la misma condición, y detrás, enfermedades que cursan con efectos similares, como el alzhéimer.

Ahora bien, para poner las manos en el dispositivo habrá que tener paciencia. La primera versión, lista para ser sujeta a pruebas clínicas, no aparecerá hasta 2017. Y de ahí a algo comercializable tal vez vaya más o menos lo  que fue desde Arpanet a una versión funcional de internet, o sea, cuestión de lustros, o incluso décadas. Mientras tanto, nos queda pensar en preservar nuestra imperfecta memoria.

Dando a nuestro cerebro nuestra ración diaria de Unobrain, por ejemplo.