Dormir bien es importante para que los niños rindan bien

No es la primera vez que escribimos sobre el dormir bien y su importancia para rendir al 100% ‘cerebralmente hablando’ cuando somos adultos. Sabemos que el sueño es un factor relevante para nuestro rendimiento cognitivo y puede explicar, al menos en parte, por qué unos días ‘no damos pie con bola’ y otros parecemos más inspirados y lúcidos a la hora de desempeñar nuestras actividades mentales. Si dormimos mal, al final nuestro cerebro acaba por funcionar peor y eso se nota.

En el caso de los niños, este tipo de estudios se ha hecho con menos frecuencia. Como señalan Tanja Könen y sus colaboradores del German  Institute for International Educational Research en Alemania, es importante saber qué variables pueden influir en el rendimiento cognitivo de los niños para así poder explicar mejor las diferencias que observamos  entre ellos, y de forma más importante, las variaciones en el mismo individuo de un día para otro.

Con el objetivo de conocer mejor estas cuestiones, los autores realizaron un experimento en el que participaron 110 niños de 8 a 11 años y sus padres. Durante cuatro semanas los niños realizaron una serie de tareas de memoria de trabajo con sus ‘smartphones’ tanto en casa como en el colegio. Estas tareas se realizaron varias veces cada día, junto con la respuesta a diversas cuestiones sobre el sueño. Por su parte, los padres informaron sobre los niños y sus hábitos a la hora de dormir.

Los resultados, publicados recientemente en la revista Journal of Child Psychology and Psychiatry and Allied Disciplines (2015), mostraron efectivamente que en los niños se observan fluctuaciones sustanciales tanto en el rendimiento cognitivo diario como en la calidad de sueño, el tiempo en la cama la noche anterior y el cansancio diario.  Además, esos tres últimos factores predecían las variaciones de rendimiento de los niños de una forma particular. La calidad de sueño y el tiempo que habían permanecido acostados la noche anterior se relacionaban con el rendimiento en las tareas de memoria de trabajo durante el día, lo cual era más significativo en los casos de aquellos niños que de entrada ejecutaban las tareas peor. Por otro lado, los autores encontraron que el cansancio predecía el rendimiento cognitivo de los niños cuando practicaban por la tarde.

Conclusiones: 1) Dormir bien y tener suficientes horas de descanso son cosas importantes para poder realizar adecuadamente las tareas de memoria de trabajo durante el día, momento en el cual los niños se encuentran en jornada escolar. Si eso no se da, podría suceder que los niños con peor calidad de sueño tengan más dificultades para aprender o para realizar tareas como la lectura. 2) Es posible que la influencia del sueño sea mayor cuando se trata de estudiantes con una memoria de trabajo más baja, con lo que entrenar esta capacidad podría ser una forma de mitigar el impacto de una mala noche sobre la jornada posterior.

Cuida el sueño de los niños, entrena su cerebro y potenciarás al máximo su rendimiento en el día a día.

Imagen: John Morgan (Flickr)