Los efectos cerebrales del alcohol podrían favorecer las recaídas

Según los resultados de un nuevo estudio publicado en la revista científica Alcoholism Clinical & Experimental Research (2014), parece que los efectos cerebrales del consumo crónico del alcohol podrían ser los responsables de las recaídas que experimentan los afectados.

El trabajo en cuestión, llevado a cabo por Catherine Fortier y un amplio equipo de colaboradores de diversas instituciones en Boston (Massachusetts), contó con la participación de 31 participantes alcohólicos en periodo de abstinencia  que llevaban unos 5 años sobrios y tenían una historia previa de consumo abusivo de alcohol de una media de 25 años. También se contó con un grupo control de 20 individuos no alcohólicos. A todos los participantes se les realizó una resonancia magnética en la que se tomaron medidas de la anisotropía fraccional. De forma muy resumida, esta técnica se usa para valorar el estado de la sustancia blanca del cerebro, encargada de la transmisión de la información a través de sus distintas áreas.

Tras analizar los datos obtenidos de las pruebas de neuroimagen, los autores encontraron que el cerebro del grupo de exalcohólicos era significativamente distinto del cerebro del grupo control. Concretamente se realizaron dos hallazgos:

1.Una reducción de la anisotropía fraccional en los tractos de múltiples áreas de las zonas frontales, temporales, parietales y cerebelosas, de ambos hemisferios cerebrales. Esto indicaría un peor estado de la sustancia blanca cerebral en el grupo de alcohólicos en abstinencia.

2.El índice de anisotropía fraccional en la zona del giro frontal inferior izquierdo se asoció con la severidad de la adicción. Es decir, a mayor severidad en el consumo de alcohol, mayor afectación de la sustancia blanca en ciertas áreas.

Como conclusión, Fortier y su equipo explican que su trabajo demuestra que el alcoholismo puede afectar no sólo a la sustancia gris cerebral sino también a la sustancia blanca, sobre todo en áreas del circuito frontoestriado, un sistema que participa en el control inhibitorio. Argumentan que, si este sistema falla, una de las posibles consecuencias podría ser una menor capacidad para mantener la abstinencia en el tiempo.

Sería interesante comprobar si estos efectos pueden revertirse con el tiempo y con la práctica de ejercicios de entrenamiento cognitivo destinados a reforzar esas áreas cerebrales y las funciones en las que participan. Esperemos que nuevos estudios arrojen luz sobre estas cuestiones y proporcionen una mejor calidad de vida a estas personas.

 

Imagen: Javcon117 (Flickr)