Efectos cerebrales de la televisión en los niños

Cuanta más materia gris mejor, ¿no es cierto?

Pues no necesariamente. Al menos para los niños que ven televisión con asiduidad. Y es que, según los investigadores de la Universidad de Tohoku que realizaron un estudio con 276 niños y jóvenes japoneses de entre 5 y 18 años que veían televisión entre cero y cuatro horas al día, el incremento de volumen de la masa gris alrededor de ciertas áreas del cerebro de los más teleadictos no es una buena noticia.

Resulta que los niños que más veían la televisión mostraban en los resultados de las resonancias magnéticas mayores masas de materia gris cerca de la corteza frontopolar, una circunstancia que ha sido asociada a una menor inteligencia verbal. Como si estuviésemos hablando de grasa corporal, parece que un exceso de materia gris, una materia que se supone tiene que ser afinada durante la infancia, es contraproducente.

Por supuesto, esta correlación no implica forzosamente causalidad. Es decir, puede que el exceso de materia gris no esté causado por la televisión, sino, tal vez, por la no realización de actividades conducentes a esa necesaria poda, como puede ser la lectura o el ejercicio físico. En cualquier caso, padres que nos leéis, no hagáis caso a Aviador Dro: la televisión, a partir de un cierto punto, no es nutritiva. De vez en cuando vendrá bien que un adulto presione el botón de off y mande a sus vástagos con un balón o una comba a podar neuronas al parque.