Entrenar la memoria de trabajo mejora la conectividad cerebral de los niños

Poco a poco va creciendo el número de apoyos científicos a los beneficios de entrenar determinadas capacidades cognitivas. En otros artículos hemos contado cómo el entrenamiento cognitivo puede ayudar en determinados trastornos mentales, puede modificar el cerebro en enfermedades como el párkinson o el alzhéimer,  y cómo también tiene sentido en el caso de los niños, puesto que les ayuda a mejorar su atención y su autocontrol. En esta ocasión veremos como el entrenamiento puede no sólo mejorar el rendimiento cognitivo de un grupo de niños de entre 8 y 11 años de edad, sino también modificar significativamente la forma en que se conecta su cerebro.

El estudio que ha obtenido estos resultados ha sido realizado por investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Oxford, ambas en Reino Unido. En el experimento se contó con la colaboración de 33 chavales inicialmente, aunque por diversas razones sólo 27 finalizaron el estudio completo. A todos ellos se les realizaron pruebas de magnetoencefalografía antes y después de que sólo un subgrupo de participantes realizase el entrenamiento cognitivo (grupo ‘adaptativo’) mientras que el otro subgrupo  no lo realizaba (grupo ‘placebo’). Además, se utilizaron diversos test para valorar la memoria a corto plazo y la memoria de trabajo. El entrenamiento cognitivo constaba de 20 a 25 sesiones de unos 30-45 minutos, distribuidas en un mes o mes y medio como máximo. Los ejercicios se realizaban por ordenador, trabajaban diversos aspectos de la memoria de trabajo y el grado de dificultad se ajustaba en cada caso en función de los progresos que los participantes iban mostrando según su rendimiento.

Los resultados, publicados recientemente en The Journal of Neuroscience (2015), mostraron que el entrenamiento cognitivo, incluso tan breve como el realizado en unas pocas semanas, puede tener un impacto significativo tanto en el rendimiento en los test como en el cerebro de los niños. Concretamente se encontró que hubo cambios en el patrón de conectividad en las redes frontoparietales, en la corteza occipital lateral y en la temporal inferior. Además, el grupo de entrenamiento mejoró en las medidas de memoria de trabajo, y de forma interesante, dichas mejoras se relacionaron con un aumento en la fuerza de la conectividad neural en reposo.

El presente hallazgo es uno más en favor de los beneficios de entrenar el cerebro, y añade algunas novedades importantes demostrando cómo tiene lugar a nivel neural. Este es un campo de conocimiento aún en desarrollo y esperamos con avidez más publicaciones científicas que den soporte a lo que cada vez parece más evidente: entrenar tus capacidades cognitivas puede hacer que mejores ciertos aspectos de tu atención, tu memoria o tu percepción. Mientras llegan esos estudios, siempre podemos ponernos manos a la obra con el ‘brain training’.