Esquizofrenia: la hipótesis de un cerebro mal conectado

Entre 7 y 8 personas de cada 1000 son diagnosticadas de esquizofrenia, una enfermedad mental en la que se presentan síntomas negativos como la apatía o el embotamiento afectivo, y otros síntomas, denominados positivos, que reflejan una distorsión de la realidad como son las alucinaciones o los delirios. Se ha descrito también que las personas que sufren este trastorno tienen además problemas en la atención y las funciones ejecutivas, lo que ha apoyado los esfuerzos en el estudio del funcionamiento y la organización cerebral en estos pacientes. En este sentido, los hallazgos de diversas investigaciones han mostrado que en esquizofrenia existen alteraciones en la fuerza de las conexiones entre la amígdala y las áreas frontales, así como entre el hipocampo y las áreas parietales cuando el cerebro está en reposo, sin realizar ninguna actividad intencional. Sin embargo, se sabe menos acerca de la densidad de esas conexiones y ese ha sido el objeto de estudio de un experimento llevado a cabo por un equipo de investigadores chinos. El trabajo ha sido recientemente publicado en Frontiers in Behavioral Neuroscience (2014) y aporta nuevos datos en favor de la hipótesis de la conectividad alterada en la esquizofrenia.

En el experimento en cuestión se realizaron resonancias magnéticas funcionales en reposo a un grupo de 95 pacientes con esquizofrenia y a un grupo de control sano de otros 93 individuos. Lo que se analizó fue el número total de conexiones entre un determinado vóxel cerebral y otros vóxeles del resto del cerebro de cada persona, para luego evaluar las diferencias entre grupos.

Los resultados mostraron que las personas con esquizofrenia muestran un patrón de conectividad neural distinto a las personas sanas:

-Más densidad en las conexiones entre el cuerpo estriado y el hipocampo.

-Menos densidad en las conexiones entre las áreas sensoriomotoras (parietales) de ambos lados y las occipitales derechas.

La ciencia sigue avanzando en la explicación de las enfermedades mentales y en un futuro esperemos que todos estos descubrimientos se reflejen en el diseño de nuevos y mejores tratamientos para estas personas, que permitan no sólo reducir o eliminar las alucinaciones y la apatía, sino  también mejorar sus funciones cognitivas.

 

Imagen: The Speaker (Flickr)