Pero esto del entrenamiento cognitivo… ¿sirve para algo?

Desde luego, si atendemos a lo que nos transmiten los usuarios fieles de Unobrain, habría poca duda. A diario nos comunican los efectos beneficiosos de esos pocos minutos diarios dedicados a exigirle un pequeño esfuerzo a su cerebro con ese conjunto de ejercicios presentados en forma lúdica. Claro que podría decirse que eso es una pura sensación subjetiva y que esos bienintencionados amigos y amigas podrían estar auto-engañándose. Por eso, entre otras razones, nos hemos empeñado en ser rigurosos, tanto a la hora de contar con instituciones universitarias, sociedades médicas profesionales, etc. en el proceso de diseño y validación del programa, como a la hora de realizar distintos estudios de impacto entre diferentes poblaciones, estudios que apoyan la conclusión de que el entrenamiento en Unobrain ayuda al mantenimiento de unas facultades cerebrales en forma.

Y no sólo somos nosotros. El resto de pioneros internacionales en este sector también se ha propuesto acompañar sus iniciativas con apoyos científicos. Y, de manera independiente, son muchos los investigadores que han analizado el efecto de juegos orientados a la mejora cerebral. He aquí algún ejemplo entre muchos:

- Ballesteros, S., Prieto, A., Mayes, J., Toril, P., Pita, C., Ponce de León, L., Reales J. & Waterworth, J. (2014). Brain training with non-action video games enhances aspects of cognition in older adults: a randomized controlled trial. Frontiers in Aging Neuroscience, 6: 277

- Colom, R., Quiroga, M., Solana, A. B., Burgaleta, M., Román, F. J., Privado, J. Escorial, S., Martínez, K., Álvarez-Linera, J. Alfayate, E., García, F., Lepage, C., Hernández-Tamames, J.A.  & Karama, S. (2012). Structural changes after videogame practice related to a brain network associated with intelligence. Intelligence, 40(5), 479-489.

- Kühn, S., Gleich, T., Lorenz, R. C., Lindenberger, U., & Gallinat, J. (2014). Playing Super Mario induces structural brain plasticity: gray matter changes resulting from training with a commercial video game. Molecular psychiatry,19(2), 265-271.

- Mayas, J., Parmentier, F. B., Andrés, P., & Ballesteros, S. (2014). Plasticity of attentional functions in older adults after non-action video game training: a randomized controlled trial. PloS one, 9(3), e92269. 

- Peretz, C., Korczyn, A.D., Shatil, E., Aharonson, V., Birnboim, S. & Giladi, N. (2011). Computer-Based, personalized cognitive training versus classical computer games: a randomized double-blind prospective trial of cognitive stimulation. Neuroepidemiology, 36: 91-99

 “Excusatio non petita, accusatio manifesta”, dirán algunos. Pero es que últimamente parece que manifestar la acusación es deporte periodístico de moda. Así, el eco limitado que consiguen estudios como los anteriormente mencionados se amplifica enormemente cuando de lo que se trata es de poner en duda el trabajo serio de equipos de trabajo completamente dedicados a la tarea de mejorar la condición cerebral de quienes a ellos se acercan.

Primero fue la declaración de un grupo de neurocientíficos en la que alertaban de la necesidad de moderar el tono en la explicación de los beneficios del entrenamiento cognitivo, particularmente en lo que a la transferencia de lo entrenado a la vida cotidiana se refiere. Es una recomendación muy razonable que incluso quienes no destacamos por exagerar nuestros méritos estamos muy dispuestos a interiorizar. Ahora bien, lo que no resulta nada razonable es la conversión por parte de ciertos medios generalistas de esta recomendación en una descalificación global de la disciplina.

Lo mismo puede afirmarse del reflejo del reciente metaestudio por parte de investigadores australianos, que examinaban 51 estudios ajenos, centrados en adultos mayores de 60 años, para atribuir las mejoras en sus condiciones cerebrales a programas de entrenamientos en centros, frente a aquellos con énfasis domésticos donde no había supervisión de un profesional. Llama la atención la heterogeneidad de los estudios utilizados, lo cual debería poner en guardia a quienes lo fuesen a usar como ariete. Desgraciadamente no es así, y una vez más encontramos artículos que priman el tiro fácil sobre la postura razonable, que es considerar el entrenamiento cognitivo como un complemento a otras actividades que conducen a la salud cerebral (actividades como el ejercicio físico o el control del estrés, que no nos cansamos de promover en Unobrain).

En lo que a Unobrain concierne, estamos muy contentos de que los medios empiecen a poner el foco en este incipiente sector, y compartimos las exigencias de rigor. Nos preocupan las exageraciones derivadas de la comercialidad mal entendida, como afirma Marisa Fernández, nuestra neuropsicóloga sénior, y estaremos al lado de todo aquel que quiera mejorar, con honestidad, la condición cerebral de sus semejantes. Es una aventura que merece la pena, y por eso llevamos ya unos años dejándonos la piel en ello. Eso sí, es justo pedir el mismo rigor que se exige a quien diseña y ofrece estos servicios también a quien se hace eco de ellos en los medios, pues también los medios tienen una responsabilidad social importante.

Actualización

Días después de la declaración del grupo de neurocientíficos mencionados más arriba, otro grupo de 127 científicos de 18 países rebatían la tesis principal de que el entrenamiento cognitivo no sirve aportando un punto de vista más equilibrado basado en 150 estudios que demostraban que el entrenamiento cognitivo sí mejoras las habilidades cognitivas. Puedes leer su carta abierta en Cognitive Training Data.