Estrés: un enemigo del cerebro al envejecer

Hace unos meses aparecía un artículo en la revista Trends in Neuroscience (2015), que abordaba una cuestión realmente importante en los tiempos que corren. El tema principal del texto era la relación, o mejor dicho, el impacto que el estrés puede tener sobre el cerebro durante el proceso de envejecimiento.  Y decimos que la cuestión es importante porque a) todos tenemos un cerebro; b) todos mostramos una respuesta de estrés como una forma de intentar regularnos y recuperar el equilibrio homeostático; y c) nos guste o no, todos envejecemos.

Un planteamiento similar a este pudo haberse pasado por la mente de Jack A. Prendeville, del University College Cork en Irlanda y su equipo de colaboradores y coautores de la publicación, cuando decidieron revisar de forma amplia la bibliografía existente sobre esta interesante cuestión.

De forma breve, el artículo de revisión viene a concluir que el envejecimiento y el estrés tienen efectos bastante parecidos sobre nuestros cerebros. Tal como describen, estos efectos pueden darse a un nivel molecular, alterando nuestra capacidad de plasticidad cerebral, o a un nivel conductual, generando alteraciones en nuestras emociones y nuestro funcionamiento cognitivo. Concretamente, los autores señalan que, entre los cambios conductuales que podemos observar tanto en el envejecimiento como en momentos de estrés importante se incluyen los problemas de ansiedad, los de tipo depresivo o los fallos en la memoria y el aprendizaje. Todo lo anterior se deduce de las diferentes investigaciones científicas que revisaron en su trabajo.  

¿Cómo se explica ese vínculo entre estrés, cerebro y envejecimiento?

Aunque siguen realizándose más experimentos y queda mucho camino por recorrer, algunas hipótesis van tomando forma. Entre ellas, algunas plantean el poder oxidativo del estrés, otras hablan de los cambios metabólicos que suceden tanto al envejecer como bajo estrés, y de forma más reciente encontramos el planteamiento que habla que una posibilidad sea la alteración del llamado ‘Eje cerebro-intestino’.

Recientemente los investigadores están estudiando la relación que existe entre la microbiota del intestino (la flora microbiana que se encuentra en el intestino) y procesos más complejos como la ansiedad o la memoria.  Los mecanismos por los que se plantea que ejerce su influencia son, por ejemplo, la estimulación del nervio vago o la modulación del sistema endocrino o del inmune. Según se ha descrito, este podría ser el mecanismo que explicara las mariposas en el estómago o esa sensación tan desagradable justo antes de una cita importante o un examen.

Desde luego una de las ideas que nos queda clara con este trabajo de investigación es que el estrés y el envejecimiento son agentes que afectan al cerebro de formas semejantes. Y los autores hacen mayor énfasis en que durante el proceso de envejecimiento, el cerebro ya es más vulnerable, y los efectos del estrés podrían tener un impacto aumentado.

Los consejos a seguir están claros. Controla y aprende a manejar las respuestas emocionales y los pensamientos en situaciones de estrés, y no dejes de mantener tu cerebro en forma. Estas estrategias te permitirán conservar un cerebro en mejores condiciones con las que enfrentarse al paso del tiempo y a las adversidades.