El estrés. Próxima parada: la demencia.

No será porque desde Unobrain no llevemos tiempo machacando a nuestros lectores y usuarios sobre cuán importante es controlar el estrés para limitar amenazas a nuestra salud mental.  El cuerpo doctrinal que apoya esta advertencia es robusto. Pero bueno, que no sea por no seguir insistiendo. Sobre todo cuando aparecen estudios apabullantes. El último, el de los investigadores de la Universidad de Gotemburgo publicado ayer mismo.

El día en que instauren el premio Nobel a la paciencia científica, los suecos deberían dárselo a sí mismos. 800 mujeres nacidas alrededor de los felices años 20 del siglo pasado, y un seguimiento durante cuatro décadas. Los tests neuropsicológicos comenzaron en 1968, y se centraron en la presencia e intensidad de estresores conocidos, como la viudedad, el divorcio, la enfermedad en seres queridos o los problemas laborales. Un 25% de estas mujeres se quejaban de alguno de los estresores, un 23% de varios y un 16% de al menos cuatro de ellos. Con el tiempo, un 19% de la muestra desarrolló algún tipo de demencia (sobre todo alzhéimer, que afectaba a dos tercios de ese 19%). Pero el aspecto interesante de todo esto es que los investigadores encontraron una relación estadística entre la influencia de factores de estrés en 1968 y el desarrollo posterior (muy posterior) de demencias. En concreto, la presencia de esos estresores suponía un incremento en el riesgo de padecer alzhéimer de un 21% y de un 15% adicional de padecer cualquier tipo de demencia.

O sea, que ese estrés al que no le estás dando la suficiente importancia es una bomba de relojería que puede estallarte dentro de cuarenta años. Esta parece una amenaza suficiente como para que los responsables del estudio apunten a la posibilidad de que haya que prestar atención sanitaria específica a ciertos individuos con alto grado de exposición al estrés en la edad adulta. Mientras esa atención llega o no, ¿no tiene todo el sentido del mundo empezar a tomar acciones preventivas? 

Si necesitas aliados para controlar tu estrés, ya sabes, ejercicios específicos desarrollados por neuropsicólogos como parte de un programa de neurofeedback. Con la suite anti-estrés de Unobrain, por supuesto.