¿Funciona el entrenamiento de la atención?

Esta es sin duda una pregunta interesante, considerando que la atención es una función mental de gran relevancia en las actividades cotidianas. Además, es un tema de gran interés dada la existencia de programas de entrenamiento diferentes que se utilizan tanto en poblaciones sanas como en aquellas con algún problema como es el caso de los niños con Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad o TDAH.

Peng Peng y Amanda C. Miller son dos investigadores norteamericanos que han llevado a cabo una revisión de las publicaciones existentes en cuanto al entrenamiento de la atención, con el objetivo de comprobar su eficacia en tres poblaciones diferentes: niños sanos, niños con TDAH y niños con dificultades de aprendizaje. En total revisaron 15 estudios en un metaanálisis, cuyos resultados han sido publicados recientemente en la revista Learning and Individual Differences (2016).

Los datos estadísticos arrojaron de forma global resultados positivos para la eficacia del entrenamiento de la atención, aunque conviene especificar algunas cuestiones. En primer lugar, parece que es útil entrenar la atención, y se observa que el efecto de los entrenamientos atencionales se transfiere con cierta eficacia a otros aspectos como el rendimiento académico y otras capacidades cognitivas. Este dato es más que interesante puesto que entrenar la atención podría ser una forma novedosa de conseguir que los niños mejoren sus notas en la escuela.

En segundo lugar, no todos los entrenamientos serían de igual eficacia. Como en otras ocasiones, parece que los programas de entrenamiento adaptativo son más eficaces. Esto significa que lo ideal es encontrar programas que puedan ir ajustando su grado de dificultad al rendimiento alcanzado por los usuarios. Según concluyen los autores del estudio, parece que esto funciona de forma particularmente importante en niños pequeños y en aquellos con TDAH.

Por último, los investigadores realizaron un análisis sobre los tipos de atenciónal que se dirigen los entrenamientos. Según el modelo de atención de Michael Posner, existirían tres redes atencionales. La red posterior o de orientación, responsable de que dirijamos la atención hacia donde aparecen los estímulos (por ejemplo, suena un golpe en la habitación y volvemos nuestra mirada hacia ese lugar para comprobar qué sucedió); la red de vigilancia que nos permitiría estar alerta ante estímulos esperados y así responder rápido a ellos; y la red atencional anterior, que se encargaría de manejar la atención necesaria para situaciones donde hay que poner en marcha estrategias de planificación, generación de respuestas nuevas o donde haya conflicto entre informaciones, muy relacionada con lo que se denomina memoria de trabajo.  Según los resultados de la revisión, al parecer los entrenamientos más eficaces hasta el momento son los que trabajan ejercicios de la red de orientación.

Imaginamos que seguirán haciéndose más investigaciones en este terreno, pero de momento parece que ya hay razones para ponerse manos a la obra y trabajar por una mejor capacidad atencional. No esperes más ¡y entrena!