¿Hay un temperamento particular para bailar tango?

El tango es un baile apasionado y cuando uno observa a los bailarines se pregunta si hay características particulares en esas personas que les permiten ser mejores en ello, ¿serán de una ‘pasta especial’? En un intento de responder a esta cuestión encontramos un experimento realizado por investigadores de la Universidad de Palermo en Buenos  Aires y de La Jolla en California.

En su trabajo, recientemente publicado en Journal of Affective Disorders (2014), el objetivo era analizar la posible relación entre el temperamento afectivo de los bailarines de tango (tipo de rasgos emocionales innatos) y el rendimiento artístico en relación a este baile, así como registrar las posibles diferencias con el resto de la población.

El estudio contó con la participación de 63 bailarines profesionales de tango que fueron comparados con un grupo de 63 participantes controles pertenecientes a la población general que no bailaban tango. A todos ellos se les aplicó un cuestionario de autoinforme, el TEMPS-A o Evaluación del Temperamento de Memphis, Pisa, Paris y San Diego-Autocuestionario (traducido del inglés Temperament Evaluation of the Memphis, Pisa, Paris and San Diego – Autoquestionnaire). Con este test se valoran los temperamentos afectivos básicos: hipertímico (caracterizado por un exceso de actividad, euforia, afectividad marcada, optimismo…), depresivo, ciclotímico, irritable y ansioso.

¿Qué revelaron los análisis estadísticos? Según los datos, los bailarines profesionales de tango puntuaron significativamente más alto que la población general en las escalas de hipertimia, irritabilidad y en la escala total de temperamento afectivo. Según los investigadores, estos resultados son una muestra de la relación entre el temperamento y el rendimiento artístico. En este sentido, el tango es un baile que consta de aspectos melancólicos y vigorosos, lo que podría relacionarse con los rasgos hipertímicos e irritables de los bailarines.

No obstante, los autores señalan también que este es un primer estudio y que es necesario ser cauto al generalizar los resultados. Añaden que sería necesario contar con grupos más grandes de participantes para estar más seguros de las conclusiones, además de considerar otras posibles variables clínicas.

Es un primer paso y sabemos que en la ciencia es como hay que ir, pasito a pasito. No obstante sabemos que no hace falta ser un profesional ni muy temperamental para pasárselo bien bailando, y además, bailar es una estupenda forma de poner cuerpo y mente en forma.

 

Imagen: audrey_sel (Flickr)