Insomnio y estrés: un mal binomio para el cerebro

Englobados dentro del término ‘insomnio’ encontramos la dificultad crónica para conciliar el sueño, para mantenerlo o para tener lo que se denomina ‘sueño reparador’. Entre los efectos del insomnio se han encontrado las alteraciones en el funcionamiento cognitivo y emocional de los que lo padecen. Concretamente, muchos de los insomnes se quejan de problemas de memoria y entre los hallazgos científicos se ha relacionado estos problemas con una estructura cerebral importante en la memoria: el hipocampo. Esta estructura también es relevante cuando hablamos de los procesos de estrés  pues es muy susceptible a los glucocorticoides, hormonas que se ponen en circulación cuando tiene lugar una respuesta de estrés y hay que movilizar al organismo.

¿Cómo vinculamos insomnio, estrés, hipocampo y alteraciones cognitivas? Bien, los estudios recientes plantean que el sufrir trastornos del sueño puede provocar una situación de estrés continuado en los que lo padecen, y de esta forma podría verse afectado su cerebro a nivel del hipocampo, lo que daría lugar a los fallos en el rendimiento cognitivo cotidiano de estas personas.

Para comprobar lo anterior y analizar con detalle cómo se afectan las distintas regiones del hipocampo, un equipo de investigadores coreanos y canadienses  ha realizado un experimento en el que han utilizado imágenes de resonancia magnética de un grupo de 27 pacientes con insomnio crónico y otro de 30 personas sin esos problemas de sueño. A todos ellos, además, se les realizó una evaluación neuropsicológica de la memoria de trabajo, las funciones ejecutivas, el procesamiento de información verbal, la memoria (verbal y visual) y la fluidez verbal. Por otra parte, completaron cuestionarios relativos a la calidad de sueño, la severidad del insomnio, el ánimo depresivo, y durante la noche previa al estudio se les realizó una polisomnografía.

Los resultados del estudio, publicados en 2014 en la revista SLEEP, mostraron que los pacientes con insomnio crónico mostraron peor rendimiento en pruebas de memoria verbal y visual, procesamiento de información verbal y fluidez verbal. Estas alteraciones cognitivas correlacionaron con un menor volumen de algunas zonas del hipocampo como el giro dentado y el Cuerno de Amón (regiones 3-4). Además, estas áreas hipocámpicas tenían un volumen significativamente menor en el lado izquierdo que en el derecho, lo que se relacionó también con un peor funcionamiento en las tareas de tipo verbal. Por otra parte, la atrofia en el Cuerno de Amón (región 1) se asoció con una peor calidad del sueño.

Estos datos apoyan los obtenidos en otros estudios sobre lo importante que es dormir para el cerebro y para un buen funcionamiento cognitivo durante el día. Así que, no lo olvides, cuida tu sueño y cuidarás tu cerebro.

 

Imagen: Vic (Flickr)