Interpretar las caras empeora con la edad

Algunas funciones mentales disminuyen con la edad, sin que ello tenga que significar la presencia de una demencia. Una de esas capacidades parece ser la habilidad para diferenciar rasgos y emociones en las caras de los demás.

Como relatan Stacey Ng y sus colaboradores de la Brandeis University (Massachusetts), las personas mayores tienen más dificultades en la diferenciación de estímulos visuales como objetos comparado con personas más jóvenes. En un estudio que han publicado recientemente en Journals of Gerontology Series B: Psychological Sciences and Social Sciences (2014) pretendieron averiguar si esas dificultades también se extendían a otros estímulos visuales como son las caras de personas de distintas edades.

Para comprobarlo contaron con la participación de 48 adultos jóvenes y 48 personas mayores  a los que presentaron caras de personas jóvenes y mayores. Su tarea consistía en asignar cada rostro a diferentes niveles en relación a un rasgo como competencia, hostilidad, salud y desconfianza,  desde ‘nada en absoluto’ a ‘muy’ (competente, hostil, saludable o digno de confianza).

Los resultados mostraron que las personas mayores realizaron peor la tarea que los más jóvenes, obteniendo índices de diferenciación de rasgos menores, y que ello no se vio relacionado con variables como  el estado de ánimo o las capacidades visuales en sí mismas. Así, las personas mayores no estiman o interpretan la información que nos dan las caras de la misma forma que lo hacen las personas más jóvenes. Esto se observa más en rasgos como la hostilidad, que no 'leían' bien en las fotos de personas mayores pero sí en la de los jóvenes. También sucedía con la salud, aunque al contrario, siendo éste un rasgo que interpretaban mejor en los rostros de personas de más edad.

Los autores concluyen que sus resultados apoyan los hallazgos de otros estudios en relación a una peor diferenciación de emociones y rostros por las personas de mayor edad, y que, además, esto va más allá de los cambios propios en la vista asociados al envejecimiento.