Juegos para detectar los primeros signos de deterioro cognitivo

Envejecer es algo que preocupa a muchas personas, no solo por los cambios físicos que se producen en el organismo, sino que, cada vez más frecuentemente, se plantean la cuestión de si sus capacidades mentales se mantendrán preservadas o si desarrollarán alguna enfermedad degenerativa.

Una consecuencia directa de esta preocupación es la búsqueda de herramientas y procedimientos que nos permitan identificar de forma temprana los primeros signos de deterioro cognitivo. En términos generales, un diagnóstico temprano de alteración cognitiva puede suponer un abordaje terapéutico más rápido y quizá más eficaz en cuanto a la ralentización de esos cambios degenerativos. De forma tradicional, el diagnóstico de dichos cambios en las capacidades mentales como la memoria, la atención o la velocidad de procesamiento se suele llevar a cabo utilizando test neuropsicológicos de lápiz y papel. Sin embargo, las nuevas tecnologías nos permiten utilizar otros formatos que no siempre son tan serios como las pruebas estándar.

Entre los ejemplos más recientes encontramos un estudio realizado por investigadores de diversos centros húngaros, cuyos resultados se han publicado recientemente en la revista PLoS ONE (2015). En este trabajo, Enikö Siràly y sus colaboradores intentaron comprobar que los juegos de ordenador pueden ayudarnos a identificar los pequeños cambios en el funcionamiento mental que pueden suponer un riesgo para las demencias.

En el experimento colaboraron 34 personas mayores sanas que realizaron un juego de encontrar parejas, y a los que se tomaron imágenes de resonancia magnética cerebral.

Los resultados mostraron que existe una correlación entre el número de intentos y el tiempo en completar la tarea con el volumen de la corteza entorrinal, el polo temporal y el hipocampo, todas ellas áreas de importancia conocida en el funcionamiento del aprendizaje y la memoria. Además también hallaron una correlación positiva entre los resultados en un test estándar de memoria verbal y el juego de memoria que utilizaron.

Los autores concluyen que sus datos confirman la hipótesis de partida que planteaba que aquellos individuos mayores que tienen peor rendimiento en un juego de memoria tendrán un nivel mayor de atrofia cerebral, y menor rendimiento en una prueba clínica habitualmente utilizada para evaluar la memoria. Así, parece que se constata una nueva posibilidad de evaluación cognitiva a través de los juegos por ordenador.