La memoria de trabajo predice el rendimiento escolar

Son tiempos de vuelta al cole y también de renovadas quebraduras de cabeza para averiguar cómo ayudar a los más pequeños a conseguir buenas notas, y sobre todo a lograr que aprendan muchas cosas.

Estrenamos libros, cuadernos y bolígrafos, pero quizá sería una opción empezar el curso trabajando por tener mejores capacidades cognitivas, entre ellas la memoria de trabajo. Tal como muestran los resultados de un nuevo trabajo de investigación publicado en Educational Psychology (2014), poseer una potente memoria de trabajo podría marcar la diferencia en cuanto a logros académicos se refiere.

La memoria de trabajo es un tipo de memoria de duración breve que nos permite retener, manipular y actualizar ‘online’ pequeñas cantidades de información necesarias para dar una respuesta a un problema. Desde la Psicología se han desarrollado modelos teóricos que intentan estudiar y describir con detalle esta capacidad cognitiva tan relevante, y lo que se ha planteado más recientemente es que este sistema tiene múltiples componentes. Su localización cerebral se ha relacionado de forma importante con las áreas prefrontales del cerebro, aunque no únicamente con ellas. Para comprender mejor lo que se entiende con este constructo, pondremos un ejemplo: cuando leemos una frase larga es necesario que mantengamos en la memoria las palabras del principio hasta que terminamos la oración completa, y así poder darle un sentido global a todo. Pues bien, para eso es necesario poner en marcha los recursos de la memoria de trabajo.

En el experimento realizado por Teresa Lechuga y su equipo de colaboradores participaron 97 niños que realizaron dos tareas distintas cuyo objetivo era activar el proceso de actualización del sistema de memoria de trabajo. En una de las tareas denominada ‘Seguir la pista’ los niños debían poner en marcha los procesos de recuperación de información y sustitución de la misma. La otra tarea era de actualización numérica y ponía en funcionamiento, además, un subproceso de transformación de la información. Finalmente, los investigadores midieron el rendimiento académico de los niños en base a test estándar de comprensión verbal, operaciones aritméticas, resolución de problemas matemáticos y también de una evaluación realizada por los profesores de los escolares.

Los resultados del estudio mostraron que las dos tareas de memoria de trabajo podían predecir los logros académicos de los niños en cuanto a comprensión verbal y habilidades numéricas. Así, cuanto mejor era la capacidad de memoria de trabajo y en particular del proceso de actualización involucrado en las tareas, mejor era el rendimiento académico.

Al comparar ambas tareas entre sí, resultó que la actividad de actualización numérica fue mucho más potente en esa predicción. Los autores señalan que el factor ‘transformación’ que añadía la tarea de actualización numérica podría ser particularmente importante en relación al rendimiento escolar de los niños y niñas.

Mucho es lo que nos queda por saber y es fantástico saber que, además de renovar los libros, también podemos lucir un cerebro más reluciente. Puedes entrenar tu memoria de trabajo e intentar así mejorar tu capacidad de aprendizaje y tus calificaciones. 

 

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