La mujer sin cerebelo

En muy pocas ocasiones se tiene la ocasión de conocer un caso como el que os contamos aquí, con el que, una vez más, la naturaleza humana nos sorprende y en particular la tremenda capacidad de adaptación del cerebro humano.

Una joven china de 24 años de edad acudió al hospital al sentirse mareada y con nauseas. Después de hacerle varias pruebas, entre las que se incluye un escáner cerebral, la sorpresa fue mayúscula. La mujer carecía de cerebelo, una estructura de un tamaño importante situada en la parte posteroinferior de la cabeza.

¿A qué se dedica el cerebelo? Una de las tareas en las que participa es en la coordinación y aprendizaje de movimientos como los que se necesitan para hablar, para escribir o para controlar nuestro equilibrio. Además de esa función más clásica del cerebelo, se sabe que esta estructura también es importante para el adecuado funcionamiento cognitivo superior. Los estudios de pacientes con lesiones cerebelosas han mostrado que estas personas manifiestan problemas en las funciones ejecutivas, el aprendizaje, la memoria, las funciones visoespaciales e incluso la percepción temporal.  ¿Por qué es así?  Lo que sucede es que el cerebelo está conectado con otras áreas de la corteza cerebral como las prefrontales, parietales o temporales y así forma parte de circuitos de funcionamiento cognitivo superior.

 

Cerebelo - Unobrain

Imagen | Cerebelo (Wikipedia)

Es fácil imaginar que no hay muchos casos de personas que sobreviven sin cerebelo, y de hecho esta paciente china es uno de los nueve casos conocidos en la historia. También es sencillo pensar que, a pesar de sobrevivir (cosa sorprendente considerando todo aquello para lo que el cerebelo existe), el desarrollo de esta mujer pudo no ser el mismo que el de otras personas con cerebelo. De hecho, según informó ella misma, siempre tuvo problemas con el control de movimientos, no caminó hasta los siete años y no habló hasta los seis. Seguro que jamás se le hubiera ocurrido pensar que la explicación era tener un cerebro a medias aunque con ese historial también es curioso que nadie la llevase antes al médico.

Con lo que nos quedamos de nuevo es con lo maravilloso que es poder contar una noticia como esta que refleja la gran capacidad de ajuste del cerebro humano y, que nos anima a pensar que si se quiere, es posible sacar mucho más partido al cerebro que nos ha tocado.

 

Imagen: Riccardo Palazzani (Flickr)