La música de los videojuegos puede aumentar la conducta violenta

¿Cuántas veces habremos oído que jugar a videojuegos nos vuelve agresivos? Y sin embargo, ni esto es siempre así (de hecho hay estudios que demuestran mejoras en la atención visual en los jugadores), ni se conoce bien el efecto que algunas características de esos videojuegos tienen sobre el comportamiento del jugador. Por otra parte, sabemos que la música tienen la capacidad de estimular en las personas distintos estados emocionales, algo que conocen bien los que se dedican a crear las bandas sonoras de las películas… ¿no crees que las películas de terror darían menos miedo si de fondo sonara una balada romántica o un sonido gracioso?

Veamos entonces si la música también es un factor determinante de la emoción y el comportamiento asociado a los videojuegos. Para estudiar este asunto, Jiulin Zhang y Xuemei Gao usaron la música de fondo de los videojuegos como una variable diferente al juego en sí, para así poder testar su influencia sobre la excitación física y sobre la agresividad. Los investigadores midieron la excitación física a través de biofeedback y para valorar la agresividad usaron el paradigma de la ‘salsa picante’. En este último, se pide al participante que sirva salsa picante a alguien a quien precisamente no le gusta el picante. A más salsa servida, más comportamiento agresivo.

Para los experimentos escogieron dos juegos, uno con imágenes muy realistas y de alto contenido violento, y otro calificado como juego no agresivo, tipo Pinball. Además, seleccionaron tres pistas musicales según su grado de activación y placer:

-Adagio para cuerda de Barber (baja excitación y bajo placer)

-Pedro y el lobo de Prokofiev (alta excitación y bajo placer)

-Primavera de Vivaldi (baja excitación y alto placer)

Los resultados mostraron que  cuando la música de fondo era de baja excitación, el juego violento provocaba más agresividad que el no violento. Sin embargo, cuando  se jugaba un juego no violento con una música muy activadora o excitante, la agresividad tendía a aumentar, comparándolo con jugar un videojuego no violento y una música poco activante.

La conclusión a la que se llega es que la música de fondo tiene un papel importante en el grado de agresión inducida por los videojuegos. Y, como señalan los autores de este trabajo, publicado en Entertaiment Computing (2014), esta es una cuestión a contemplar cuando uno se dedica a diseñar videojuegos, si quiere hacerlos más coherentes con las acciones a desarrollar. Nosotros te proponemos una versión distinta de juegos, los ejercicios de entrenamiento cerebral, que pretenden conseguir otro objetivo: cuidar de tu cerebro. ¿Te atreves a probar?

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