La paradoja de la creatividad y el lóbulo prefrontal

Empezaremos este artículo contando la historia de YCFZ, una mujer de 83 años, antigua secretaria de un dentista, que acudió a consulta de neurología para evaluar una serie de cambios cognitivos y de comportamiento que llevaban ocurriendo durante los últimos dos años.  Según sus familiares, ya no mostraba ningún interés por las tareas domésticas ni por la cocina, cuestiones que antes sí le habían motivado. Ahora mantenía rutinas muy estereotipadas (como comerse un plátano a las 10 en punto), se quejaba de problemas de memoria y ya no se preocupaba de su aseo personal como antes. También habían observado que realizaba algunas actividades de manera compulsiva como comer galletas, escribir y dibujar.

Las evaluaciones médicas mostraron una reducción en el funcionamiento cognitivo general y alteraciones en tareas de fluidez verbal, memoria episódica, atención y denominación. Las pruebas de neuroimagen encontraron una marcada atrofia en los polos temporales bilaterales y algo más leve en los polos frontales del cerebro. Lamentablemente todo lo anterior fue en progreso durante los siguientes tres años y finalmente se mantuvo el diagnóstico preliminar de demencia frontotemporal.

Aunque YCFZ nunca se había interesado antes por el arte, con el curso de su enfermedad pintaba dibujos a diario. Este hecho llamó la atención de Leonardo de Souza y sus colaboradores, quienes han utilizado este caso como un ejemplo de la relación paradójica entre la capacidad artística y el lóbulo frontal del cerebro. Según relatan en un reciente artículo aparecido en Frontiers in Psychology (2014), esta paciente es uno de esos casos que merece la pena analizar con detalle, y por eso tomaron una selección de sus dibujos para que los valorasen un grupo de expertos respondiendo a preguntas del tipo ‘¿Cómo de bonito es el dibujo?’, ‘¿Cómo de abstracto es?’, o ‘¿Con qué intensidad evoca sentimientos o pensamientos?’ entre otras. Aunque hubo mucha variabilidad entre evaluadores, los autores concluyeron que podría deberse a las distintas concepciones sobre la creatividad que pudieran tener cada uno de ellos. Lo que sí se observó es que los dibujos de la paciente aumentaron, según los expertos, en los índices de abstracción, obsesión y novedad  con el progreso de la enfermedad, aunque siempre coincidieron su carácter más bien simple e infantil. Los autores del artículo concluyen que la capacidad creativa de la paciente no declinó al mismo ritmo que sus funciones cognitivas.

Este es un ejemplo más de esos casos en los que la enfermedad o el daño cerebral provoca una facilitación artística, tal como se ha observado en otros casos de personas con alzhéimer, infarto cerebral o la esquizofrenia. Y sin embargo también existen casos en los que el daño cerebral prefrontal ocasiona problemas importantes en la creatividad, limitando los procesos de fluidez de ideas y flexibilidad mental. Entonces, ¿cómo explicar estos hallazgos?, ¿cuál es la relación entre las áreas prefrontales del cerebro, su alteración y la creatividad? En su publicación, los autores explican que, en realidad, no habría tantos casos de pacientes neurológicos con habilidades artísticas nuevas, y que la demencia frontotemporal es uno de los más frecuentemente asociados al aumento de las capacidades creativas, aunque de forma más frecuente cuando se conservan intactos los procesos visoespaciales.

Por otro lado, algunos autores han planteado que en muchos de esos dibujos se observan rasgos obsesivo-compulsivos, con una repetición incesante de los mismos elementos, los cuales mejorarían a base de la práctica repetida más que por la liberación de habilidades artísticas en sí mismas. Otros argumentan que el daño prefrontal podría actuar liberando ciertas barreras de conocimiento y por tanto facilitaría así la emergencia de producciones más creativas, tal como se cree que sucede con el uso de ciertas drogas. Estas son algunas de las formas en las que se cree que la hipofrontalidad podría promover los procesos creativos, aunque aún es necesario profundizar sobre el papel de las distintas áreas de la corteza prefrontal en esa facilitación. 

 

Imagen: Ravinder M A (Flickr)