Levantar pesas puede mejorar tu memoria

Eso de promocionar el ejercicio físico como actividad que ayuda a conseguir una mejor condición cerebral no es nuevo. De hecho, en Unobrain no nos cansamos de hacerlo. Lo que sí es nuevo es fijarse en un tipo de ejercicio físico que no sea aeróbico. Y es que, hasta ahora, las evidencias científicas de una mejora cerebral se centraban en un tipo de ejercicio determinado, básicamente aeróbico y realizado de manera intensa. Está demostrado que este tipo de ejercicio aumenta el riego cerebral y tiene efectos neurogénicos (se crean neuronas, frente a los efectos básicamente sinaptogénicos, de creación de conexiones entre neuronas, del entrenamiento cognitivo). Tan demostrado está que en Unobrain armamos un módulo de acompañamiento para ayudarte a ejercitarte periódicamente.

O sea, que correr, pedalear o incluso caminar vigorosamente es bueno para tu cerebro; pero ¿qué hay de los que preferís entrenamientos de fuerza con pesas? Bueno, y aquí sí aparece una novedad, parece que empiezan a llegar estudios en vuestra ayuda.

Un estudio reciente es el del Instituto Tecnológico de Georgia, publicado en Acta Psychologica. En él se enseñó a 46 personas un conjunto de 90 fotos. Después, esas personas acudieron al gimnasio de la universidad, donde realizaron un ejercicio de extensión de piernas en una máquina de pesas, con una pequeña particularidad: 23 sujetos pusieron a prueba sus cuádriceps levantando las pesas, a los otros 23 les resultó mucho más fácil, pues fueron los investigadores los que movían la pieza de la máquina, minimizando el esfuerzo de los participantes. 48 horas después, los investigadores hicieron venir a los 46 participantes. Les enseñaron 180 fotos, las 90 que habían visto dos días antes y 90 más, y les pidieron discernir unas de otras. Pues bien, quienes en la prueba de extensión de piernas usaron sus músculos fueron capaces de recordar de media un 10% más de imágenes originales que quienes recibieron la ayuda de los investigadores.

La explicación de este fenómeno parece estar emparentada con la constatación ya establecida de que tendemos a recordar mejor lo que nos ocurre en situaciones de estrés. En este caso, el factor de estrés era el propio ejercicio físico, algo que se vio refrendado por la cantidad de marcadores de norepinefrina (hormona ligada al estrés) en la saliva de los sujetos que levantaron pesas con su propio esfuerzo.

Naturalmente, estamos hablando de memoria episódica. Es decir, que un ejercicio particularmente intenso durante la fase de consolidación en la memoria de elementos que estemos particularmente interesados en recordar (¡atención estudiantes!) podría ser un estupendo complemento a nuestro régimen a largo plazo de entrenamiento cerebral.