LSJ: Aprendizaje musical al violín tras perder sus hipocampos

Si hay algo que entusiasma a los neurocientíficos son los casos clínicos, historias de personas reales que a pesar de haber sufrido un daño cerebral importante sorprenden por  su capacidad para recuperarse y hacer cosas.

Una de esas historias es la de LSJ, una mujer que sufrió un ataque de encefalitis herpética a consecuencia del cual perdió los hipocampos de su cerebro y sufrió daños en otras áreas de la zona temporal medial. Todas esas estructuras afectadas en LSJ son fundamentales para la adquisición de nuevos aprendizajes y el funcionamiento de lo que se conoce como memoria episódica (la que ponemos en marcha cuando nos cuentan una historia o nos dicen una lista de palabras y tenemos que recordarlas, y también cuando debemos traer a la memoria el lugar dónde hemos aparcado el coche o lo que comimos ayer). Sin embargo, el daño en el hipocampo no afecta a la capacidad de aprender tareas motoras simples. Muchos de estos conocimientos se han obtenido estudiando a pacientes como HM, otro de esos casos clínicos sobre el que se ha escrito muchísimo.

Una cuestión no resuelta es si las personas que pierden estas áreas cerebrales son o no capaces de aprender tareas motoras más complejas como las necesarias para tocar alguna melodía con un instrumento musical. El caso de LSJ proporcionó a Jussi Valtonen y otros colaboradores la posibilidad de investigar sobre ello, pues antes de la encefalitis LSJ tocaba el violín como aficionada.

En este interesante experimento, cuyos resultados han sido publicados hace muy poco en Frontiers in Human Neuroscience (2014), se compusieron tres piezas musicales comparables en su dificultad. Los investigadores hicieron que la paciente practicara dos de las canciones, una en cada una de las dos sesiones que se mantuvieron con ella en el mismo día.

Los resultados mostraron que LSJ había sido capaz de tocar mejor las canciones gracias a la práctica, lo que se midió de dos formas: una, analizando las notas bien tocadas, y dos, a través de la valoración de la ejecución total de la pieza por músicos profesionales. Esos efectos sobre el aprendizaje se mantuvieron hasta dos semanas después de la sesión de entrenamiento, a pesar de que LSJ no fue consciente en ningún momento de que las canciones se presentaban una y otra vez (no recordaba haberlas ensayado ni tocado previamente).

Según los autores, sus datos demuestran que los daños severos en el hipocampo y en zonas mesiales del cerebro parecen no alterar el aprendizaje motor complejo, al que posiblemente estén ayudando otras estructuras no hipocampales.

Estos y otros descubrimientos científicos sobre el cerebro pueden ser de utilidad en la rehabilitación de pacientes que sufren daños cerebrales que afectan a su capacidad de aprender cosas nuevas.

 

Imagen: Rures (Flickr)