El lugar del cerebro que controla los malos recuerdos

Sobre el funcionamiento de la memoria acerca de eventos aversivos y negativos podemos hacernos muchas preguntas que aún están por responder. ¿Por qué tenemos que recordar las cosas negativas que vivimos? ¿De qué depende que esos sucesos se guarden? ¿Hay una estructura en el cerebro que controle el almacenamiento en la memoria de los malos recuerdos? En estos temas han investigado M. Carolina González y un equipo de colaboradores, que recientemente han publicado sus resultados en la revista Frontiers in Behavioral Neuroscience (2014).

En su experimento, realizado con roedores, han descubierto que una zona de la corteza cerebral es particularmente relevante en el almacenamiento a largo plazo de recuerdos aversivos. Los autores emplearon una tarea de aprendizaje evitativo dependiente del hipocampo y un paradigma de aversión condicionada gustativa independiente del hipocampo. También utilizaron sustancias agonistas y antagonistas de receptores específicos de dopamina, un neurotransmisor muy presente en las zonas frontales de la corteza cerebral.

Los resultados mostraron que para que un mal recuerdo o memoria aversiva sea almacenado y mantenido a largo plazo en la memoria es necesario que se activen receptores específicos de dopamina, concretamente los receptores D1 y D5 en la zona prefrontal medial de la corteza cerebral. Esta activación debe ser además inmediata tras el entrenamiento o vivencia de la situación aversiva, entre las 6 y las 12 horas siguientes.

Este hallazgo aumenta el conocimiento que se tiene sobre la memoria y sobre cómo se procesan los recuerdos en el cerebro. Se sabía que la corteza prefrontal medial era importante en la codificación y la recuperación de información en la memoria, pero gracias a este trabajo, se puede decir que esta área cerebral también modula la persistencia de estos recuerdos aversivos independientemente de que se requiera la participación de otra estructura vital para la memoria, el hipocampo.

Esperemos que estos descubrimientos sean de ayuda en la intervención con pacientes afectados de trastornos como el de estrés postraumático, que reviven una y otra vez sus experiencias vitales traumáticas.