Memoria verbal, visuoespacial y autobiográfica, ¿cómo se relacionan?

En primer lugar vamos a insistir en la idea de que, aunque de forma general hablamos de la memoria como concepto unitario, en realidad los científicos hablan de diversas memorias en función de la información con la que trabajan, y también de diversos procesos implicados en el fenómeno de aprender y recordar datos.

Teniendo esto en cuenta, sería recomendable que aclarásemos qué son la memoria verbal, la visuoespacial y la autobiográfica antes de analizar cómo se relacionan entre sí. Pues bien, la memoria verbal es aquella que se encarga de codificar, consolidar, almacenar y recuperar información de carácter auditivo-verbal, palabras, números, historias, etc. y se relaciona en la mayoría de las personas con el hemisferio izquierdo del cerebro. Por su parte, la memoria visuoespacial es aquella que trabaja con materiales visuales, figuras, colores, localizaciones en el espacio, y guarda relación con el hemisferio cerebral derecho. La memoria autobiográfica es aquella que se refiere a nuestras experiencias vividas, el día de mi boda, dónde me examiné del carnet de conducir, las últimas vacaciones, etc. y parece que su correcto funcionamiento depende de los lóbulos temporales de ambos lados del cerebro.

Y esos tres sistemas de memoria, ¿cómo se relacionan entre sí? ¿El buen funcionamiento de unos determina el buen rendimiento en los demás? Un estudio reciente publicado en Consciusness & Cognition (2015) ha mostrado las interrelaciones entre estos tres sistemas mnésicos. Sus autores, Steve M.J. Janssen y colaboradores, analizaron los datos de 617 personas que realizaron diversos test online de memoria verbal y visuoespacial, además de una tarea de memoria autobiográfica. En esta última, los participantes debían describir un acontecimiento personal que hubiese sucedido en los últimos tres días, indicando qué pasó, cuando, quién estaba implicado y dónde fue, además de algún detalle relevante y otro irrelevante. Para evaluar su recuerdo de ese evento, se les volvía a preguntar a los 2, 7 y 15 días, y luego a los 30 y los 45 aproximadamente.

Los resultados del estudio mostraron que las personas que rindieron mejor en las pruebas de evaluación de la memoria verbal, también puntuaron más en la de memoria autobiográfica, es decir, que una buena capacidad de memoria verbal se asoció positivamente con una mejor memoria de acontecimientos vitales personales. Según los investigadores, sus hallazgos apoyarían la hipótesis que dice que la memoria autobiográfica depende del funcionamiento de otros sistemas cognitivos, incluidos otros sistemas de memoria, el lenguaje, o la visión, los cuales permitirían procesar mejor la información y así facilitar la creación y recuperación de nuevos recuerdos autobiográficos. Una cuestión interesante sería el averiguar si entrenar la memoria verbal o la percepción podría contribuir a una mejora de la memoria de acontecimientos vitales personales ya que esto podría ser útil en la rehabilitación de pacientes con problemas en este tipo de memoria.