Niños con TDAH y con baja memoria de trabajo ¿son lo mismo?

Las alteraciones en memoria de trabajo son frecuentes en la infancia, y se presentan en niños con problemas de aprendizaje. Otro colectivo que suele presentar problemas en la memoria de trabajo es el de los niños con trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). En diversos estudios se ha comprobado que algunos de los problemas de atención que tienen estos niños se relacionan con una baja memoria de trabajo.

Un reciente estudio realizado por Joni Holmes y sus colaboradores ha intentado averiguar si los niños con TDAH son iguales que los niños con baja memoria de trabajo (pero sin el diagnóstico) en una serie de medidas que incluyen comportamiento en la clase, conductas oposicionistas, rendimiento en lectura y matemáticas. Además se les pasaron pruebas de memoria de trabajo visoespacial y verbal, y test de funciones ejecutivas para valorar capacidades de planificación, inhibición o atención alternante.

En el experimento, publicado recientemente en Frontiers in Human Neuroscience (2014)  participaron 83 niños con TDAH, 50 niños con baja memoria de trabajo y 50 niños sin dificultades.  Los resultados mostraron que los niños con TDAH y los del grupo con baja memoria de trabajo (sin TDAH) tenían un perfil semejante en cuanto a un menor rendimiento en tareas de memoria de trabajo (control ejecutivo general y especialmente en tareas visoespaciales) y funciones ejecutivas, al ser comparados con el grupo de niños sin dificultades. Sin embargo, estos dos grupos sí se diferenciaban entre sí en dos aspectos importantes:

1.El grupo TDAH mostraba más comportamientos de tipo impulsivo en tareas de atención sostenida, y mostraban más hiperactividad según las valoraciones de los profesores.

2.Los niños del grupo de baja memoria de trabajo tenían una velocidad de respuesta más lenta.

Según comentan los autores del trabajo, podría ser que los problemas en la capacidad de centrar la atención que presentaban ambos grupos clínicos sean una consecuencia de las alteraciones a nivel de la memoria de trabajo, también comunes a ambos grupos. En este sentido, una memoria de trabajo pobre llevaría a unas amplitudes (span) atencionales menores y ello facilitaría los problemas en resistir las distracciones.

Estos resultados aportan una información valiosa de cara a una mejor descripción de los problema que se pueden presentar en la infancia y, sobretodo, facilitan el diseño de intervencionesmás ajustadas para estos niños.