Los padres, un modelo ‘cerebral’ para la competencia emocional

Los hijos aprenden muchas cosas de sus padres y entre ellas están las habilidades para reconocer y describir las propias emociones. Al menos así se planteaba a pesar de tener poca información de los mecanismos por los que esa transmisión del aprendizaje se lleva a cabo. Precisamente ese fue el objetivo de un reciente estudio llevado a cabo en Estados Unidos. El experimento, llevado a cabo por Eva Telzer y su equipo de colaboradores, contó con la participación de 22 adolescentes y sus padres, a los cuales se realizó una prueba de resonancia magnética funcional mientras veían imágenes de personas con expresiones emocionales negativas que debían identificar y denominar.

Los resultados, publicados en Frontiers in Human Neuroscience (2014) mostraron que aquellos padres que durante la tarea de etiquetado de emociones activaban la amígdala, la corteza prefrontal ventrolateral y otras áreas implicadas en los procesos de teoría de la mente (inferir estados emocionales de los demás) tenían hijos adolescentes con más competencia emocional. Estos datos se mantuvieron incluso tras controlar otras variables como el apoyo y cariño que los niños percibían de parte de sus progenitores o los autoinformes sobre habilidades de expresión emocional de los padres.

Además, en los adolescentes también se activaron áreas implicadas en los procesos de mentalización durante la realización de la tarea. Esa actividad cerebral mediaba la relación que se encontró entre la actividad neural de los padres y la competencia emocional de los hijos. Según los autores de la investigación, los jóvenes estarían reproduciendo los perfiles emocionales de sus padres, y ello contribuiría a una mejor competencia emocional.

Y no olvidemos que además de modelos emocionales, los padres son también modelos de conducta. Si tus padres son aficionados a la lectura, hay muchas probabilidades de que tú lo seas y también de que tus hijos repitan el hábito. ¿Por qué no ser un modelo también de cuidado cerebral? Enseña a tus hijos una forma divertida de cuidar su cerebro.

 

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