El poder de las emociones, también en la memoria de trabajo

Aunque la llamamos ‘memoria de trabajo’, los procesos implicados en ese concepto dependen en gran manera de mecanismos más relacionados con la atención.  En este sentido, un grupo mixto de investigadores de México y Francia han realizado un experimento para averiguar cómo la memoria de trabajo puede verse afectada por estímulos que capturan más intensamente la atención.

Los participantes en su estudio, publicado en Neuroscience Letters (2015), diseñaron una tarea de memoria de trabajo visoespacial en la que los participantes debían reproducir en orden inverso una serie de secuencias espaciales compuestas por seis caras humanas, bien neutras o bien con una expresión de felicidad,  y otras secuencias compuestas por estímulos no-faciales como tarea de control. Mientras realizaban las tareas, los investigadores recogieron la actividad eléctrica del cerebro (EEG) utilizando la técnica de potenciales evocados.

Los resultados mostraron que los participantes acertaron significativamente más cuando la tarea se realizaba con las caras ‘felices’ y ello se reflejó en la actividad de sus cerebros a través de dos fenómenos:

-Una mayor amplitud en las zonas temporo-parietales derechas del componente N170 (onda negativa a los 170 milisegundos tras presentar el estímulo.

-Una mayor amplitud del componente P200 (onda positiva a los 200 milisegundos)  en áreas frontales del cerebro y menor en las zonas parietales.

Los hallazgos del estudio apoyarían, según los autores, la idea de que los procesos de memoria de trabajo visoespacial están basados en mecanismos atencionales, y que en el caso de tareas de recuerdo de localizaciones espaciales podrían estar influidos por el contenido emocional de los estímulos.

Otro dato más que nos demuestra la gran vinculación entre nuestra parte cognitiva y el lado emocional… si es que ambos pudieron separarse alguna vez.

 

 Imagen: Ben Smith (Flickr)