El poder predictivo de los fallos cognitivos

Tener una enfermedad a veces nos lleva a una pérdida de capacidades mentales, pero ¿es posible que suceda a la inversa? Es habitual que se investigue sobre los problemas en el funcionamiento mental que aparecen asociados a enfermedades como la esclerosis múltiple, el párkinson, la epilepsia, etc. Entre los campos de estudio más novedosos encontramos el análisis de las alteraciones cognitivas presentes en enfermedades más ‘ambiguas’ como las que se caracterizan por presentar un dolor crónico, como por ejemplo es la fibromialgia o el dolor crónico de espalda.  De hecho, se ha encontrado que en los pacientes con dolor permanente se observan más problemas de memoria y atención ejecutiva que en su equivalente en la población sana. Sin embargo, hasta hace muy poco no se había analizado la relación de forma inversa, esto es: ¿tener peores capacidades cognitivas particulares puede ponerme en riesgo de sufrir dolor crónico? Un estudio reciente parece haber encontrado una primera respuesta a esta pregunta.

Nadine Attal y su equipo han publicado los resultados de su investigación en la prestigiosa revista científica Brain (2014). En el experimento participaron 189 personas que iban a ser sometidas a una intervención quirúrgica (bien una operación de rodilla por osteoartritis, bien una operación por cáncer de mama). A todos ellos se les realizó una evaluación neuropsicológica compuesta por dos pruebas, Trail Making Test (TMT) A y B y la copia de la Figura Compleja de Rey y su reproducción de memoria a corto plazo. También se valoraron aspectos como la ansiedad, la depresión y las estrategias de afrontamiento de los pacientes. Esa misma evaluación se realizó a los 6 meses y a los 12 meses tras la cirugía.

El resultado es interesante y desde luego remueve los planteamientos a nivel clínico. Al parecer, un rendimiento más pobre en el TMTB y en las pruebas de copia y recuerdo de la Figura de Rey predecían la presencia de dolor importante para los pacientes, independientemente de las variables afectivas. Así, parece que tener unas peores capacidades de flexibilidad mental y memoria podría estar ligado a los mecanismos que hacen que el dolor se vuelva crónico.

Ahora nos quedan otras preguntas por responder, como por ejemplo ¿entrenar las funciones ejecutivas y la memoria protege también mi salud física y previene el desarrollo de enfermedades como las de dolor crónico? Seguro que otros investigadores pronto nos descubrirán más sobre los poderes de la cognición. De momento, por si acaso, nosotros te invitamos a mejorar ya tus capacidades mentales.