Potenciadores cognitivos en el deterioro cognitivo leve, ¿son útiles?

Los potenciadores cognitivos, también llamados ‘nootrópicos’, son aquellas sustancias que pretenden mejorar las funciones cognitivas como la memoria o la atención, basándose de forma general en un cambio del metabolismo del cerebro o en una estimulación del crecimiento de las fibras nerviosas. Este grupo de sustancias es bastante variado.  Se incluyen  fármacos que aumentan la disponibilidad de acetilcolina (como la Centrofenoxina, el Donepezilo, el Piracetam o el Oxiracetam), dopamina (como la Selegilina o la L-dopa) y la serotonina (por ejemplo el LSD a dosis bajas, o los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina –ISRS). También se engloban aquí otro tipo de sustancias como la Coenzima Q-10, el café, el guaraná, distintas hierbas y alimentos como las nueces, la soja o  las bayas. La lista es interminable.

Los efectos de algunas de estas sustancias se han estudiado en pacientes con la enfermedad de alzhéimer aunque los resultados no siempre son concluyentes. Específicamente en el caso de los fármacos, datos recientes procedentes del proyecto kNOW Alzheimer, liderado por el neurólogo Pablo Martínez-Lage, señalan que un 53% de los especialistas creen que los fármacos consiguen estabilizar de forma temporal los síntomas de esta enfermedad. Esto es relativamente esperanzador, pero ¿podemos decir algo sobre sus efectos en personas que tienen un deterioro cognitivo leve?  

Un estudio muy reciente ha revisado de forma exhaustiva las investigaciones existentes con el objetivo de determinar si los potenciadores cognitivos que tradicionalmente se utilizan en pacientes con alzhéimer son eficaces también en personas con deterioro cognitivo leve, y lo más importante, si su uso es seguro en lo que a salud se refiere.

Andrea C. Tricco y sus colaboradores presentan un metaanálisis en el que han revisado más de 1300 publicaciones entre los años 1999 y 2007. Los fármacos que se habían utilizado en los estudios revisados son la galantamina, el donepezilo, la rivastigmina (actúan sobre la acetilcolina) y la memantina (actúa sobre los receptores de glutamato). Los autores llegan a algunas conclusiones interesantes que deben hacernos reflexionar:

1. Los potenciadores cognitivos utilizados no mejoraron la cognición ni el funcionamiento de personas con deterioro cognitivo leve.

2. El uso de esas sustancias se asoció con un mayor riesgo de problemas gastrointestinales.

¿Qué solución puede plantearse para estos pacientes?

Otro de los comentarios del doctor Martínez-Lage respecto al tratamiento es revelador. Según cuenta parece existir una apuesta "tajante" por la estimulación cognitiva de parte de los especialistas. Y es que cada vez existen más datos en favor de los beneficios de terapias no farmacológicas como el entrenamiento cerebral, que cuentan con la gran ventaja de no poseer efectos no deseados.