Predecir el riesgo de alzhéimer a través de la sustancia blanca cerebral

Son muchos los científicos, los experimentos y los recursos destinados al estudio de la enfermedad de Alzheimer, y sobre todo los intentos de predecir de alguna manera el riesgo que tenemos de sufrir esta temible enfermedad que se lleva por delante, como un tsunami, recuerdos, personas y familias completas. Entre todos los marcadores biológicos que se han tenido en cuenta, uno está tomando cada vez mayor importancia. Se trata de las alteraciones vasculares que se presentan en la sustancia blanca del cerebro.

¿Qué es la sustancia blanca cerebral? La sustancia blanca cerebral está compuesta por fibras nerviosas que están recubiertas por una sustancia llamada mielina (facilita la conducción del impulso nervioso por dichas fibras). Gran parte de esas fibras son axones, esa parte de la célula cuya función es la transmisión de información de una célula a otra, participando así activamente en los procesos de aprendizaje. Las lesiones en la sustancia blanca cerebral, que con las técnicas de neuroimagen se ven como hiperintensidades, se han tomado como medida de la salud vascular del cerebro, y al parecer están en la base de un mayor riesgo de sufrir deterioro cognitivo, como el que se presenta cuando sufrimos alzhéimer.

En una reciente publicación que encontramos en The Journal of Alzheimer’s Disease (2014), tres científicos de la Universidad Francesa de Montpellier resumen los hallazgos más recientes sobre el poder de las hiperintensidades de la sustancia blanca en la predicción de la enfermedad de Alzheimer. Según los autores de esta revisión, la literatura científica más reciente sugiere que las lesiones de la sustancia blanca cerebral podrían predecir el riesgo de sufrir la enfermedad de Alzheimer hasta 10 años antes de que se presenten los rasgos clínicos de la patología y de forma independiente a la existencia de otros biomarcadores asociados con el alzhéimer.

De estas conclusiones podemos extraer dos ideas relevantes:

1.Es importante prestar atención a la salud cerebrovascular en relación a la detección de la enfermedad de Alzhéimer.

2.Si podemos diagnosticar antes, podremos intervenir de forma muy temprana utilizando programas de estimulación cognitiva que permitan ralentizar en lo posible el deterioro cognitivo asociado a la enfermedad.

3.En el cerebro, tan importante es la sustancia blanca como la gris. Y es que, al fin y al cabo, en el cerebro importa todo.

 

Imagen: Geralt (Pixabay)