¿Puede cambiar tu cerebro con solo dos semanas de meditación?

Pues algunos estudios dicen que sí. El cerebro puede modificarse como consecuencia del entrenamiento en tareas específicas que ponen en marcha ciertas redes anatómicas, como cuando practicas una tarea de memoria. Sin embargo,  también pueden observarse  cambios como producto de un cambio más amplio en el ‘estado cerebral’, y eso es lo que sucede al practicar meditación.

Así lo exponen Michael Posner, Yi-Yuan Tang y Gary Lynch en un estudio que se publicó hace pocos días en Frontiers in Psychology (2014). Según cuentan los autores del texto, sus resultados de investigación han mostrado como la práctica de una técnica de meditación china llamada ‘entrenamiento integrativo cuerpo-mente’ durante 4 semanas puede modificar la sustancia blanca cerebral  (en particular del cíngulo anterior y sus conexiones con otras áreas cerebrales). Pero además, tras solo 2 semanas cambian también algunos índices que se relacionan con la mielinización de los axones, lo que favorecería la transmisión de información entre neuronas.

¿Cómo influyen esos cambios en nuestro comportamiento? Pues como explican Posner y sus colaboradores, la práctica de meditación se relacionaría con cambios en las áreas del cerebro que participan en el autocontrol. Como es lógico, este hecho es de interés en casos como el de niños que padecen trastorno por déficit de atención con hiperactividad, o en los adultos con problemas en el control de impulsos.

Pero hay una incógnita que siguen intentando resolver los científicos, y es la cuestión de cómo puede ser que los cambios se den tan rápido, tanto como tan sólo después de un par de semanas de práctica. Posner y el resto de su equipo plantean en este artículo una serie de hipótesis basadas en los hallazgos de varios estudios con animales y humanos. Algunas de las ideas tienen que ver con las calpaínas, unas enzimas que juegan un papel importante en procesos como el crecimiento celular o la remodelación celular. Otras hacen referencia al aumento de la anisotropía fraccional (cómo se mueven las moléculas de agua por las vías de sustancia blanca) como consecuencia de una mayor presencia de ondas theta (por la meditación) en las áreas frontales del cerebro.

La ciencia avanza a pequeños pasos pero el cerebro se beneficia rápido de lo que hacemos por él. No esperes a saber por qué y empieza ya a entrenar tu cerebro.

 

Imagen: Suc (Pixabay)